Pérez-Reverte: «Churruca, Valdés, Escaño y Álava salvaron el honor español en Trafalgar»

 Pérez-Reverte: 
«Churruca, Valdés, Escaño y Álava salvaron el honor español en Trafalgar»

MANUEL P. VILLATORO / MADRID, 03/11/2013


Aunque ya han pasado 208 años desde que la armada franco-española cayó derrotada estrepitosamente a manos del almirante Nelson, paraArturo Pérez-Reverte parece que los hechos sucedieron hace apenas unas semanas. Concreto y minucioso, habla de ellos como si él mismo hubiera viajado a bordo del «Antilla», el navío protagonista de su novela «Cabo Trafalgar».
A su vez, y al igual que en su obra, Pérez-Reverte no tiene reparos en cargar contra los oficiales que llevaron a cientos de españoles a la muerte aquel 21 de octubre. Uno de ellos, precisamente, fue el almirante francés Villeneuve, quien, a pesar de conocer las nulas posibilidades de vencer a los ingleses, salió al encuentro de la Royal Navy tras descubrir que iba a ser relevado de su cargo.
-¿Salió Villeneuve a combatir en Trafalgar sólo por el deshonor de ser destituido?
-Sí, en principio él no quería salir a combatir porque sabía que no tenía ninguna posibilidad, pero cuando supo que Napoleón había enviado un sustituto y que le iban a quitar el mando tuvo un arrebato de honor y se la jugó. Ni siquiera combatió pensando que iba a ganar, lo hizo por desesperación y llevó la escuadra al desastre. Villeneuve no fue un hombre con talla moral. Después, en la batalla se comportó bien a nivel personal –luchó con valor en su navío- pero el mando le venía demasiado grande.
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Villeneuve
-¿Cómo es posible que Villeneuve ascendiera hasta llegar a dirigir la armada combinada?
-Por el principio de Peter, una formulación que afirma que todo el mundo asciende hasta alcanzar su nivel de incompetencia. Con Villeneuve ocurre exactamente así. Villeneuve era un buen capitán de navío y un buen marino para dirigir un barco y una pequeña formación naval, pero no tenía en absoluto la capacidad ni el temple necesarios para hacer frente a una crisis como aquella, con una escuadra de esas dimensiones y contra un enemigo como el inglés. Villeneuve habría hecho un buen papel mandando el «Bucentaure», el «Redoutable» o el «Neptune», pero como almirante de la flota era un desastre, y los españoles lo sabían y no lo respetaban por eso. Pero estaban la disciplina de las órdenes.
-¿Habría cambiado en algo el resultado de la batalla si ésta se hubiera sucedido dentro de la bahía de Cádiz?
-Los ingleses eran los mejores marinos del mundo, tenían tripulaciones muy motivadas y profesionales, una disciplina enérgica, una gran preparación y oficiales que, además, obtenían beneficio por las presas –cosa que era muy importante-. Por su parte, cada barco y marino francés estaba muy motivado individualmente –como es el caso del «Redoutable», que mandaba el capitán Lucas-, pero como conjunto táctico no tenían ni la cohesión, ni la disciplina, ni el mando de Nelson. Los españoles disponían de magníficos oficiales muy bien formados y unos barcos estupendos, pero contaban con una marinería de leva embarcada a la fuerza, gente que era la primera vez que subía a un buque. Por lo tanto, los ingleses habrían ganado fuera y dentro de la bahía. Eran, en definitiva, unos buenos marinos que tenían a un genio táctico como Nelson, por lo que la derrota era inevitable. Lo que sucede es que, evidentemente, si el combate se hubiera dado más cerca de Cádiz, hubieran sido menores las pérdidas y mayores las posibilidades, pero la derrota habría sido la misma.
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El «león» Nelson
-¿Y si la flota hubiera estado bajo el mando de otro oficial?
-La cuestión es la siguiente, a Villeneuve le venía grande su mando y aquella escuadra, mientras que a gente como Churruca le venía pequeña, Churruca era un marino estupendo como lo era Escaño. Por eso, si la escuadra la hubiera mandado Escaño o Gravina –más Escaño que Gravina porque el segundo era más cortesano– la cosa habría cambiado. El problema es que se encontraron con un león –Nelson– con una herramienta disciplinadísima y bien preparada, como era la Armada británica, frente a una escuadra inconexa, mal mandada y desmotivada. No había duda del resultado, todo el mundo estaba al corriente de lo que iba a pasar. Los españoles, de hecho, salieron al mar sabiendo que iban a morir y se despidieron antes de su gente. Gravina era mucho mejor marino que Villeneuve, y Escaño era el gran marino táctico de Trafalgar que, como almirante, hubiera hecho un gran papel. El problema es que Gravina, que era un marino competente y aseadito, estuvo todo el tiemplo plegado a Villeneuve y nunca le discutió las órdenes, esto fue lo que nos llevó al desastre.
-¿Quién fue el culpable de la derrota de Trafalgar?
-Para mí el gran culpable es Gravina. Tenía que haber dicho «mire señor Villeneuve, no salimos a la mar porque no estamos preparados para esto, va a ser un desastre, van a matar a muchísima gente y no va a servir para nada». Pero Gravina, que era cortesano y tenía instrucciones de Godoy de tragar todo lo que los franceses dijeran, no se atrevió a oponerse de una manera formal a la estupidez de Villeneuve y, amparándose en el honor y todas esas cosas obedeció. Pero para mí el culpable es Gravina, el que tuvo que dirigir la batalla es Escaño y, finalmente, el marino que todos debieron ser es Churruca.
Pérez-Reverte: «Churruca, Valdés, Escaño y Álava salvaron el honor español en Trafalgar»
Gravina
-¿Era Villeneuve un cobarde?
-Villeneuve no era un cobarde, solamente era un hombre incompetente al que le habían encomendado una tarea que superaba su capacidad profesional, eso es todo. El cobarde fue Dumanoir, que se fue con su división intacta y huyó del combate sin intervenir, pero Villeneuve combatió muy bien. Nadie pone en duda su valor y su coraje personal, porque lo demostró, pero como almirante jefe era un incompetente.
-¿Ha maltratado la historia a Villeneuve?
-La historia ha maltratado a Villeneuve al insultarlo como marino y como hombre valiente, porque nunca fue un cobarde, pero no lo ha maltratado al insultarle como líder. Villeneuve fue un almirante incompetente que llevó a la muerte a mucha gente. Era demasiada tarea para él. Pero insisto en que más responsable que Villeneuve –quien cumplía órdenes de su emperador– fue Gravina, un hombre inteligente, con cultura y conocimiento que, aún sabiendo lo que iba a pasar, sacrificó a todos esos españoles solamente por no contrariar a Villeneuve. Gravina debería haber apelado a su honor y haberse negado a aceptar órdenes de aquel incompetente.
-¿Qué recuerdo debería guardar la historia de Villeneuve?
-Un hombre valiente que no estaba en el lugar adecuado y al que se le encomendó una misión que le venía demasiado grande. Mientras que, por ejemplo, a Churruca le vino pequeño Trafalgar porque hubiera hecho más de lo que hizo como capitán de navío, a Villeneuve le superó.
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Churruca
-¿Por qué la escuadra combinada no reaccionó cuando observó la táctica elegida por los ingleses?
-Los ingleses sabían como eran los españoles porque llevaban mucho tiempo batiéndose contra ellos, y estaban al corriente de que la capacidad de la artillería española era muy poca. La maniobra inglesa hubiera sido un suicido si se hubiera hecho contra una escuadra bien adiestrada y preparada -de hecho sus primeros barcos sufrieron mucho mientras se acercaban a cortar la línea- pero sabían que la flota era incompetente y estaba muy desbaratada por la maniobra de virar por avante que había ordenado Villeneuve. Cualquier marino que sepa un poco de táctica naval del XVIII y XIX sabe que virar por avante a la vista del enemigo es una barbaridad porque deja la flota desordenada. Al final fue lo que pasó, los ingleses llegaron con la escuadra desordenada, con huecos entre la fila y con varios barcos sotaventeados que no pudieron intervenir en el combate. Además, sabían que se enfrentaban a una artillería que no era lo bastante eficaz. Una escuadra franco-española bien formada en línea, con los huecos cerrados y con artilleros competentes a bordo hubiera destrozado la vanguardia enemiga, pero los ingleses sabían contra quien se estaban jugando los cuartos.
-¿Qué diferencias había entre la armada combinada y la inglesa?
-Los ingleses eran profesionales y se enfrentaron a aficionados y gente que luchaba a la fuerza como los españoles. España no estaba preparada para aquella campaña en absoluto. Es cierto que los oficiales eran gente de elite, muy buena, motivada y preparada con una formación científica, táctica y naval extraordinaria –al igual que los barcos, que eran de gran calidad–, pero las tripulaciones que estaban a bordo no valían nada porque habían sido reclutadas a la fuerza, sin incentivos, sin pagas y sin preparación –muchos se caían de las vergas cuando subían–. Gente así no tenía ninguna posibilidad contra los ingleses. Lo criminal fue llevarlos a morir de esa manera y que Gravina, sabiendo lo que iba a ocurrir y por no desobedecer a Godoy ni enfrentarse a Villeneuve, aceptara esa carnicería y esa matanza inútil pudiendo haberla evitado no saliendo de la bahía.
-¿Cree que Villeneuve se suicidó o que, por el contrario, murió asesinado?
-Conozco todos los episodios y he leído el parte médico de la autopsia. En base a ello creo que fue un suicidio. Él sabía que podía ir a la cárcel o, incluso, ser ejecutado. Ya se habían dado casos de otros oficiales que habían sido fusilados por incompetencia ante el enemigo. Por eso, ante el deshonor que iba a caer sobre si y sobre su familia, prefirió suicidarse.
-¿Qué debe aprender España de la batalla de Trafalgar?
-Una lección que nunca aprendimos: que las victorias no se improvisan y es muy fácil que llegue la derrota. Se debió aprender que unas tripulaciones desmotivadas, que unos mandos superiores incompetentes y, sobre todo, que una injerencia por parte de los políticos que están lejos del campo de batalla llevan al desastre. Ya ocurrió en el 98 en Santiago de Cuba cuando el almirante Cervera dijo que no podía combatir porque le iban a machacar y desde Madrid se le ordenó luchar costara lo que costara. Lo hizo y le aplastaron.
Pérez-Reverte: «Churruca, Valdés, Escaño y Álava salvaron el honor español en Trafalgar»
Valdés
-¿Cómo fue, en general, la actuación de los oficiales españoles?
-La mayoría de los capitanes de navío españoles se batieron muy bien, aunque no todos -hubo alguno que rehuyó el combate-. Hay cuatro nombres que salvan el honor de los españoles en Trafalgar: Churruca, Valdés, Escaño y Álava. Lo de Valdés, por ejemplo, es muy bonito. Él estaba a las órdenes de Dumanoir, que se largó en mitad del combate, y cuando el capitán Infernet, a las órdenes de Dumanoir, se dio la vuelta y acudió a ayudar al «Bucentaure» sin órdenes, Valdés le siguió para intentar salvar al «Trinidad» como ya hizo en el combate del Cabo San Vicente.
-Entonces, ¿por qué los españoles hemos olvidado estos grandes nombres de marinos?
-Porque los españoles somos muy miserables en lo que se refiere a la memoria histórica.
Pérez-Reverte: «Churruca, Valdés, Escaño y Álava salvaron el honor español en Trafalgar»
Álava

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