domingo, 3 de noviembre de 2019

ACTO DE NOMBRAMIENTO de Juan Luis Rave Prieto como HIJO ADOPTIVO DE MARCHENA. Sábado 16 de noviembre de 2019.

ACTO DE NOMBRAMIENTO 
de Juan Luis Rave Prieto 
como 
HIJO ADOPTIVO DE MARCHENA. 
Sábado 16 de noviembre de 2019. 
Salón de plenos del Ayto. de Marchena, 12.00 horas.
 
 
"Estimado señor:
 
Nos ponemos en contacto con usted para invitarle al Acto solemne que tendrá lugar el próximo sábado día 16 de noviembre a las 12:00 horas en el salón de Plenos del Ayuntamiento de Marchena para el nombramiento de Hijo Adoptivo de Marchena a D. Juan Luis Ravé Prieto.
 
Tras el acto solemne se servirá un almuerzo de homenaje (Vid. nota 1).
 
Esperamos extienda esta invitación entre sus asociados.
 
Esperando contar con vuestra asistencia, se despide atentamente
 
 
Ramón Ramos
Servicio de Archivo y Biblioteca
Ayto. de Marchena
c/ Doctor Diego Sánchez 18
41620 - Marchena (Sevilla)
Tl. 955.321.010 - Ext. 165"
 
(1).- Nota. Tras el acto solemne se servirá un almuerzo de homenaje en el Salón Casa Manolo de calle San Sebastián. Para reservar debe realizarse una transferencia (30 € por persona) a la siguiente cuenta ES192100 8097 8602 0004 9722 antes del día 10 de noviembre. Más información llamar al 669 06 34 69.

XX Jornada de Historia de Fuente de Cantos. Sábado 9 de noviembre de 2019.


XX Jornada de Historia de Fuente de Cantos.
Sábado 9 de noviembre de 2019.

ORGANIZACIÓN
Lucerna. Asociación Cultural de Fuente de Cantos

"Estimados/as compañeros/as:
Las XX Jornada de Historia de Fuente de Cantos, dedicada este año a la ARQUITECTURA, tendrá lugar el sábado 9 de noviembre de 2019 en la Casa de la Cultura de Fuente de Cantos (Badajoz)
Organiza: LUCERNA. Asociación Cultural de Fuente de Cantos. Los profesores y profesoras pueden inscribirse en esta actividad en la página web de Centro de Profesores y Recursos de Zafra


En archivo adjunto envío el programa.
Un cordial saludo.
Eugenio Santos Rafael" PROGRAMACIÓN SÁBADO, 10 DE NOVIEMBRE
  • 9,30-10,00h: Recepción de participantes y entrega de la documentación.
  • 10,00h: Inauguración oficial, por D. José María Moreno González, Doctor en Historia y Cronista Oficial de Zafra (presentado por D. José Lamilla Prímola, presidente de Lucerna). 10,30h: PRIMERA PONENCIA: La arquitectura regionalista en Fuente de Cantos, por D. Antonio Molina Cascos, profesor del IES Luis Chamizo de Don Benito y de la Universidad de Mayores de la Universidad de Extremadura (presentado por D. Ignacio Gómez Felipe).
  • 11,30h: Debate.
  • 11,45h: Café. Lugar: Bar Salas.
  • 12,15h: LECTURA DE COMUNICACIONES (Modera D. José Rodrí-guez Pinilla)
  •  12,15h: El edificio de la Escuela Normal de Maestros de Badajoz: espacio pedagógico y aspectos arquitectónicos (1844-1900), por. D. Carmelo Real Apolo.
  •  12,30h: Dos procesos del Tribunal del Santo Oficio de Llerena en Fuente de Cantos: el cura blasfemo y la curandera de hechizos, por D. Joaquín Castillo Durán.
  • Al finalizar el acto, se entregará un ejemplar a cada asistente.
  •  12,45h: Juan de Zurbarán, cuarto centenario de su nacimiento, por. D. Julián Ruiz Banderas.
  •  13’00h: Algunos casos de Fuente de Cantos en el Archivo General de Indias, por D. Pedro Manuel López Rodríguez.
  • 13,15h: Debate.
  • 13,30h: Presentación del Libro de Actas de la XIX Jornada de Historia de Fuente de Cantos, dedicada a la emigración extremeña, por D. José María Moreno González.
  • 14,15h: Comida oficial. Lugar: Restaurante del Hotel Rural La Fábrica.

sábado, 2 de noviembre de 2019

“La vinculación de la Capilla Real y Nuestra Señora de los Reyes a la monarquía hispánica a inicios del siglo XVIII”, en Boletín de las Cofradías de Sevilla n° 550 (Sevilla, diciembre 2004), págs. 906-908.


GUTIÉRREZ NÚÑEZ, F. J.: 

“La vinculación de la Capilla Real Nuestra Señora de los Reyes a la monarquía hispánica a inicios del siglo XVIII”, 

en Boletín de las Cofradías de Sevilla n° 550 
(Sevilla, diciembre 2004), 
págs. 906-908. 

ISSN 1137-2893. 

Artículo en PDF




Desde tiempos de la Reconquista, los monarcas de los distintos reinos cristianos tomaron el hábito de visitar los lugares santos con el objetivo de realizar oraciones y rogativas antes de participar en la batalla. De todos es conocida la vinculación de la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla con la monarquía hispana, desde la instauración de la sede.

A inicios del siglo XVIII, el mismo San Fernando era considerado por el fraile carmelita Rufino de Paz y Cabrera, como maestro de reyes en cuanto al modo en que los príncipes católicos debían rogar el amparo de Dios con anterioridad a la entrada en combate.Por ejemplo, en 1711 escribía que, "siguiendo los dictámenes de su Santo Abuelo nuestro Católico y piadosísimo Monarca D. Phelipe V el Animoso, Defensor de Nuestra Santa Fe, su legítimo sucesor, para entrar en bélica operación con los enemigos de ella, acudió a Dios por medio de la santa oración, pidiendo a la Santa Patriarcal iglesia de Sevilla, Metrópoli de las Españas sus oraciones y rogativas"'.

Nos hacemos eco en estas líneas, de las rogativas y acciones de gracias realizadas a la imagen de Nuestra Señora de los Reyes, con motivo de las circunstancias de la Guerra de Sucesión española (1702-1713). Este conflicto tiene una importante vertiente de propaganda ideológica, desplegada por ambos bandos durante la contienda. Durante el ataque angloholandés a las costas gaditanas, sucedido en 1702, fueron saqueadas varias iglesias de Rota y del Puerto de Santa María; de ahí que el bando borbónico potenciara el culto a la Inmaculada Concepción y al Santísimo Sacramento, como forma de diferenciarse del "enemigo protestante", quién lo había "injuriado" y "agraviado". Así la lucha se impregnó de connotaciones religiosas. 

Elaborando el bando borbónico un discurso basado en la idea que la causa principal del conflicto bélico, era su defensa de la religión católica, a modo de "cruzada", frente a la amenaza de los "herejes" que conformaban la coalición de Inglaterra y Holanda; países protestantes que apoyaban al otro aspirante y príncipe católico, el Archiduque Carlos de Austria.

También se extendió la explicación teológica-religiosa de concebir la Guerra de Sucesión como una manifestación de la "irritación del Cielo". Por ejemplo Martín de Ascargorta, Arzobispo de Granada, la consideraba una penitencia enviada por Dios para afligir a los pueblos, lo que potenciaba recurrir al patrocinio e intercesión de la Virgen como forma de implorar la piedad divina.

En este contexto debemos de enmarcar los diferentes actos y rogativas públicas que se realizaron durante el conflicto en todas las ciudades y villas de los reinos hispánicos. En el caso concreto de Sevilla, tuvieron sobre todo como centro principal, la Capilla Real, celebrándose misas de rogativa y de acción de gracias, así como procesiones extraordinarias en honor de Nuestra Señora de los Reyes. 

Modos de súplica y rogativa a la Madre de Dios, que apelaban a su intercesión en favor de la victoria final de Felipe V. Lo cual podía suponer no sólo el asentamiento definitivo de la dinastía borbónica en el trono hispano, sino también desde el punto de vista propagandístico, el triunfo de la religión católico. Justino Matute, historiador decimonónico, reflejó en su obra el ambiente religioso de este período bélico:"(...) alternaban las rogativas con las acciones de gracias, y rara vez aquellas dejaron de alcanzar del Cielo su protección"'.

Las celebraciones religiosas en ciertas ocasiones fueron solicitadas por el mismo monarca, y en otras eran iniciativa del Cabildo Catedral. Tenemos constatadas las siguientes a comienzos del siglo XVIII:

1º).- 12 de febrero de 1701.- El Cabildo eclesiástico organizó una solemne fiesta de acción de gracias, con misa de pontifical celebrada por el señor Arzobispo, con motivo de haber entrado Felipe V en España el 22 de enero, a la cual asistió el Cabildo municipal.

2º).- 17 de diciembre de 1701.- La noticia del matrimonio de Felipe V con María Luisa de Saboya, dio lugar a que Sevilla celebrara la misma con tres días de luminarias, y una procesión solemne por las últimas naves de la Catedral, incluyendo las crucs parroquiales, cantándose el Te Deum Laudamus. Como colofón se celebró una misa solemne en la Capilla Real, a Nuestra Señora de los Reyes, a petición del monarca, a la cual asistieron los Cabildos eclesiástico y municipal.

3º).- 29 de abril al 9 de mayo de 1702.- Por determinación del Cabildo Catedral se estableció que se realizara una rogativa de nueve días por el monarca, para que tuviera "felices sucesos en su viaje a Italia, implorando a su Divina Majestad le conceda Victorias en la Guerra que tiene en Italia i/ lo restituya a estos sus Reynos con prosperidad (...)". Cada día se celebraría misa cantada con manifestación del Santísimo. El Cabildo Catedral se anticipó a los deseos del monarca de celebrar esta rogativa, transmitidos por el cardenal Portocarrero mediante carta fechada en Madrid el 24 de abril, y que llegó ya iniciados los actos, el 1 de mayo. El día 9 de mayo se realizó una procesión por las últimas naves del templo catedralicio, haciendo estación en la Capilla Real, celebrando misa de primera clase en el Altar mayor. En vez de rogativa por el buen viaje, como en un principio estaba prevista, fue de acción de gracias al conocerse que Felipe V ya había llegado a Nápoles en perfecto estado (16 de abril). Asistieron los dos Cabildos, las cruces y el clero de las parroquias.

4º).- 11 de julio de 1702.- Con motivo de haber entrado la Reina en la corte de Madrid, el 30 de junio, el Cabildo Catedral organizó luminarias los días 11,12 y 13; celebrándose este último la habitual procesión interna por las últimas naves del templo catedralicio, cantándose el Te Deum, realizando el cortejo estación a la Capilla Real, concurriendo la Ciudad y el señor Arzobispo.

5º).- 8 de octubre de 1702.- Con motivo de "haverse retirado de estas costas las Armadas de los Infieles enemigos de nuestra Monarquía,  Ingleses y Holandeses, (...)", se establecieron diversas celebraciones para este día. Desde primera hora de la mañana se realizaron cultos internos en la Catedral, a los que siguió una procesión general por las últimas naves, cantando el Te Deum laudamus. Haría estación final en la Capilla Real, donde se celebró una misa solemne de acción de gracias a Nuestra Señora de los Reyes, con asistencia de los dos Cabildos. Seguirían los cultos pero teniendo como centro de los mismos, la exposición del Santísimo, a lo largo del resto del día. El diseño de las celebraciones se hicieron a semejanza de las realizadas en el año 1626, cuando los ingleses también atacaron las costas gaditanas'.

6º).- 1 de febrero de 1703.- La acción de gracias de este día se realizó con motivo del regreso de Felipe V a la corte, entrando en Madrid junto a la Reina el 17 de enero. Después de nona se hizo procesión por las últimas naves de la Iglesia Catedral, realizando estación en la Capilla Real cantándose el Te Deum Laudamus, repicando a la vez las campanas de la Giralda, terminando la procesión en el Altar mayor. Después se cantó misa solemne de primera clase de Ntra. Sra., asistiendo el señor Arzobispo, las cruces parroquiales y las autoridades de la Ciudad.

7º).- 9 de mayo de 1704.- Esta rogativa se produjo con motivo de la entrada de Portugal en el conflicto, y estar próximo Felipe V a incorporarse al frente de sus tropas para iniciar la campaña militar de ese año. Por ello era conveniente celebrar una solemne rogativa con procesión general "por los buenos sucesos de Su Magestad". A semejanza del año 1663, se realizó procesión general de Letanías "in rituali" con todo el clero secular y regular, como el día de Corpus, hasta hacer estación en la plaza de San Francisco, terminado a su regreso en el Altar Mayor con celebración de misa solemne. En esta ocasión no se celebraron actos litúrgicos en la Capilla Real.

8°).- 27 de julio de 1704.- mediados de julio el monarca estaba próximo a volver a la corte después de la campaña militar, y aunque en un primer momento se acordó realizar una rogativa pública y fiesta religiosa por ello, finalmente tras llegar el día 22 de julio la noticia de la entrada de los monarcas en Madrid (16 de julio) se anuló y el 23 de julio se acordó realizar una fiesta de acción de gracias. En la noche del 26 de julio se pusieron luminarias y repicaron las campanas de la Giralda. El día 27 se hizo procesión de acción de gracias cantando el Te Deum por las últimas naves del templo, con estación en la Capilla Real, poniendo fin a la procesión en el Altar mayor, donde se celebró misa, con la asistencia de la Ciudad y las cruces parroquiales'
.
9º).- 10 de octubre de 1706.- El 19 de diciembre de 1705 se celebró una procesión general de rogativa con la imagen de Ntra. Señora de la Sede, con motivo de ponerse el monarca al mando de sus tropas en el frente de Aragón. Al año siguiente y con motivo de pasar Felipe V al frente de Cataluña, se celebró el 19 de marzo del año 1706, otra procesión, pero esta vez con la imagen de Ntra. Sra. de los Reyes. Otras parroquias y hermandades también tomaron la iniciativa de realizar procesiones de rogativa por la victoria de Felipe V, algunas incluso hicieron estación hasta la Santa Iglesia Catedral, a lo largo del año 1706, momento crítico para el Borbón, al entrar el Archiduque Carlos en la villa de Madrid y ocuparla durante un breve período de tiempo. Al recuperarla Felipe V y volver a la corte, se celebró el 10 de octubre de 1706 una procesión de acción de gracias con repiques y luminarias.

10º).- 2 de mayo de 1707.- Al conocerse el importante triunfo militar de las armas borbónicas en Almansa (25 de abril), el domingo 1 de mayo, las campanas de la Giralda iluminada dieron tres solemnes repiques, tanto por la mañana como por la noche, repitiéndose las dos siguientes. El día 2 de mayo se realizó procesión general de acción de gracias por debajo de las Gradas, con la habitual asistencia del Arzobispo, los dos Cabildos, clero regular y secular. Al entrar de nuevo en el templo catedralicio, el cortejo pasaría a la Capilla Real a venerar a Ntra. Sra., concluyendo en el Altar mayor con la celebración de la misa. El resto del día estuvo expuesto el Santísimo Sacramento".

11º).- 18 de agosto de 1707. El 4 de febrero se celebró una misa de acción de gracias al conocerse el embarazo de la Reina, a la cual continuó una procesión general de rogativa el 10 de julio hasta el convento de San Francisco. Los Cabildos eclesiástico y municipal establecieron la celebración de un novenario ante la imagen de Ntra. Sra. de los Reyes, la cual comenzó el 18 de agosto con procesión general, que tuvo estación en el convento de San Francisco.

12º).- 29 de julio de 1708.- Con motivo de diversas victorias sobre los portugueses, y en Flandes, según Justino Matute se realizó una procesión a la Capilla Real, entonando el Te Deum Laudamus. 

13º).- 10 de julio de 1709.- Conmemorando el nacimiento del infante Felipe el 2 de julio (que no sobreviviría), se realizaron los habituales eventos de repiques de campanas y luminarias, los días 7,8 y 9. El miércoles día 10 se celebró una procesión de acción de gracias con asistencia de los dos Cabildos, cantándose el habitual Te Deum Laudamus, realizando el cortejo estación en la Capilla Real, continuándose con la celebración de la misa.

14º).- 11 de diciembre de 1710. La recuperación por segunda vez de Madrid, por parte de las tropas de Felipe V, le permitió entrar en la corte el 3 de diciembre, hecho que fue celebrado en Sevilla el día 11, con procesión por las últimas naves del templo Catedral. Las celebraciones se repitieron los días 14 y 19, al conocerse las victorias borbónicas de Brihuega y Villaviciosa.

15º).- 16 de febrero de 1711.- La recuperación de Gerona y Morella dio lugar a una procesión por las últimas naves, con misa y sermón.

16º).- 14 de junio de 1712.- El tercer hijo de los monarcas, nacido el 7 de junio, también fue bautizado de nuevo con el nombre de Felipe. Su nacimiento fue celebrado el día 14 de junio de 1712, mediante una procesión de acción de gracias, que hizo estación en la Capilla Real.

En la primera mitad del siglo XVIII, coincidiendo con el reinado de Felipe V se produjeron ocho procesiones extraordinarias de Nuestra Señora de los Reyes por diferentes motivos: en 1706 y en 1708 (dos) de rogativa por los "buenos sucesos" de la monarquía, en 1707 por el nacimiento del príncipe Luis, en 1720 por el asedio de Ceuta, en 1732 por la toma de Oran, en 1734 y 1739 a causa de la sequía:

1º).- 19 de marzo de 1706. El origen de la misma se halla en una Real Cédula de 26 de enero, por la cual ordenó que se realizara un novenario de rogativa a Nuestra Señora de los Reyes y a San Fernando, en su Capilla Real, culminado con procesión extraordinaria". El objetivo era muy claro "rogar" por los "buenos sucesos" del monarca que salía de la Corte, durante la campaña militar de 1706, al combatir a su oponente y rival. Dicha Real Cédula fue notificada a los Cabildos municipal y eclesiástico, por D. José Francisco Sáenz de Victoria, Secretario de la Cámara y Patronato Real.

El Cabildo municipal en su sesión de 1 de febrero se hacía eco de dicha Real Cédula, de esta forma: "ley a la Ciudad una Real Zedula de Su Magestad en que se sirve noticiar a esta Ciudad a determinado se haga en la Real Capilla de nuestra Señora de los Reyes que esta zita en la Sta. Iglesia Metropolitana y Patriarcal desta Ciudad un nobenario de Rogativa a ntra. Sra. y a su gloriosismo Sr. San Fernando por los Señores Arzobispo, Dean y Cavildo y con asistencia de esta Ciudad por los buenos subsesos de la Monarquía y Jornada de Su Majestad y que el ultimo día de los nueve se finalizase sacando en prosezion la milagrosa ymagen de ntra. sra. de los Reyes y el cuerpo de San Fernando y que haciendo salido Su Magestad a la Campaña se continué la Referida Rogativa en la misma forma hasta que se restituya a la Corte (...)".

Por su parte el Cabildo Catedral dio traslado de la citada carta, a la Diputación de Ceremonias, la cual se reunió el 15 de marzo, para diseñar una propuesta de celebración, que fue aprobada por el Cabildo el 16 con pequeños cambios. Ordenó que el día antes repicaran las campanas tres veces de forma solemne para anunciarla. La diputación que salió elegida para notificar al Cabildo municipal la celebración del exento, fue la compuesta por D. José Manuel de Céspedes Federigui (Arcediano de Carmona), D. Benito Alonso de Medina (Canónigo) y D. Francisco de Neve (Racionero), pero al estar enfermo Medina fue sustituido por D. Gabriel de Torres y Navarra".

El día 19 de marzo por la mañana, después de la misa, se iniciaría la rogativa, cantando la música lasJetanías de Ntra. Sra., terminando en la Capilla Real. A continuación se cantaría la antífona "Sud tuum prosidium", con los versos de oraciones acostumbrados durante esos días. Durante la tarde tocaría la campana entre las 14:30 y las 15:00 horas, y se dirían completas, maitines y laudes. Y acabados éstos, se iniciaría la antífona Exunge, y las Letanías. Mientras se estuviera en maitines, deberían ir saliendo las religiones, pasando el cortejo a la Capilla Real, cesando allí las letanías, cantándose a continuación una antífona verso dedicada a Ntra. Sra., mientras se inciensaba y se decía la oración Famulorum neorum, del día de la Asunción. 

Se proseguiría la procesión ya con la imagen de Nuestra Señora de los Reyes, siguiendo un itinerario establecido que fue el siguiente: Puerta de Palos-Placentines-Francos-Agujas-Talabarteros-Polaineros-Chicarreros-Plaza de San Francisco-Génova-Puerta de San Miguel.

El Cabildo entre los cambios que introdujo, ordenó que la procesión terminara en la Capilla Real y no en el Altar mayor, como inicialmente propuso la Diputación de ceremonias. Por tanto a su regreso el cortejo se dirigió a la Capilla Real donde se cantó una antífona, versos y oración, y volvería al coro y Altar mayor para fenecer las Letanías con las preces del ritual proqua cuín que tibulationes.

Recogemos a continuación un soneto relacionado con dicha salida procesional, que hemos localizado en el Archivo Catedral de Sevilla, y que aunque de autor anónimo, suponemos que fue escrito por algún Canónigo o Racionero. Dice así el mismo:


"Aviendo sacado en Procesión General el Cabildo de la 
Sta. Yglesia Patriarcal de Sevilla a Ntra. Sra. de los Reyes
 por los buenos sucesos de Ntro. Católico Monarcha Phelipe V, 
y de su Monarchia el día 19 de Marzo de 1706.


Soneto.
Triumphos impetra oy Sacion Hispana,
de infiel rebelde y de el Hereje inmundo,
Reyna de las Ymagenes del Mundo
la Ymagen de los Reyes Soberana;
pues oy la Yglesia excelsa Hiispalitana,
de devoción abismo el mas profundo,
con referente culto sin segundo
la interpone a su Dios con fe Christiana;
respira ya. y alegrate, o España,
con tal anuncio, cierta la Victoria
verá el theatro, aun antes, que la hazaña.
Prevenga mas volúmenes la historia,
y ceda mas trofeos la Campaña

a Phelipe, que ai en la memoria".

2º).- 4 de septiembre de 1707. Esperándose el nacimiento del Príncipe D. Luis Fernando de Borbón, la Diputación de ceremonias se reunió el 4 de agosto, diseñando una propuesta de celebración. Aunque el nacimiento del Príncipe de Asturias, tuvo lugar el 25 de agosto, no se tuvo conocimiento del mismo hasta el día 29 de agosto, día en el cual se reunió de nuevo la Diputación. Cuando se tuviera noticia de dicho natalicio, al finalizar el Coro, se cantaría el Te Deum laudamus, tras lo cual los eclesiásticos harían procesión interna para dar las gracias a Nuestra Señora de los Reyes, cantando motete, verso y oración de Nuestra Señora, volviendo luego hasta el Altar mayor. Durante las siguientes tres noches se pondrían luminarias en la Giralda, con tres toques solemnes de en cada una de ellas, realizándose en la última noche fuegos artificiales.

El Cabildo Catedral se reunió el lunes 29 de agosto y determinó la forma en que debía de realizarse procesión general la imagen de Ntra. Sra. el domingo 4 de septiembre: "Que en el dicho día ande la campana de 5 a 6, que dichas la misa del día y las horas hasta nona ¡nclusive, se empiece la procesión general, la cual ha de ser con asistencia de todo el clero y religiones de esta ciudad, sacando en dicha procesión la devotísima imagen de Nuestra Señora de ¡os Reyes; y llevándola por la Puerta de los Palos, calle Placentines, calle Francos, tomando por calle Agujas a la Plaza de San Francisco, y a entrar por la Puerta de San Miguel. Y que se entre la dicha imagen de Nuestra Señora en ¡a capilla mayor, en donde estará mientras se dice misa de primera clase. Y acabada la misa, la volverán a llevar a su capilla ambos cabildos, disolviéndose en dicho sitio la formalidad y acabándose allí la función (...)".

La procesión general con la venerada imagen, se realizó el día 4 tal como estaba establecido, cantándose el le Deum Laudamus al regreso desde el convento de San Francisco. El itinerario que siguió fue el siguiente: Puerta de Palos-Placentines-Francos-Agujas-Arquillo de los Chapineros- Plaza San Francisco (sin hacer estación en el convento)-Génova-Puerta de San Miguel. Terminaría en el Altar Mayor, donde fue colocada la santa imagen, donde se celebró misa de primera dignidad, siendo llevada de nuevo a la Capilla Real por la tarde, donde se celebraría una octava en su honor que terminó el domingo 11 de septiembre.

Un documento de autor anónimo nos narra como se desarrolló el acontecimiento: "Iban las danzas y en las calles hubo velas, colgaduras y altares. Cantóse la misa "Salve Santa Varáis" en acción de gracias por el nacimiento del Príncipe luego que fue llevada a su Real Capilla la Santa imagen, y se quedó en sus parihuelas los siete siguientes días, en cuyas lames y la de hoy asistió allí la música y cantó diferentes villancicos y la salve. Y estas noches han paseado la ciudad diferentes gremios con cirios encendidos y mucha gala, ¡levando en carros aderezados los retratos de los Reyes".

3º).- 15 de abril de 1708.- Mediante carta fechada el 28 de febrero de 1708, de nuevo Felipe V solicitaba que se realizaran rogativas por los buenos sucesos de la campaña venidera, con motivo de continuar la guerra. La diputación de ceremonias se reunió el 6 de marzo, acordando que el día de la procesión se tocará la campana de prima de 6 a 7, se cantara prima, tercia, asperje, misa de la Dominica, sexta y nona.

Se pondría el Altar de primera clase, y se haría procesión general cantando las Letanías con la presencia de las Órdenes religiosas, clero y cruces parroquiales, saliendo la procesión por Puerta del Lagarto, siguiendo por las Gradas, Arquillo de San Miguel, Lonja, Arquillo de San Matías, entrando de nuevo por la Puerta de Palos. La misma se terminaría en el Altar Mayor con los proces y oraciones del Ritual Pro tempore belli. A continuación se diría misa de primera dignidad, de Nuestra Señora, "poniéndola por intercesora con su Santísimo Hijo  para que dé felices victorias a nuestro Católico Monarca". Como en anteriores ocasiones también se realizarían las correspondientes invitaciones al Arzobispo y al Cabildo municipal.

4º).- 30 de Mayo de 1708. Con motivo de continuar la contienda, se hizo una nueva procesión general de rogativa con la imagen de Ntra. Sra. de los Reyes, según Justino Matute "para impetrar del Cielo los buenos sucesos de la guerra". De esta salida procesional no hemos localizado hasta el momento ninguna referencia documental que la confirme. Felipe V logró la victoria definitiva del conflicto, que tuvo su punto final con el conocido Tratado de Utrecht (1713), que implicaba la pérdida para España, de Gibraltar y Menorca. Para Sevilla supuso una sangría demográfica y económica, a la cual se sumó la terrible crisis del bienio 1708-1709.


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jueves, 29 de agosto de 2019

Diez importantes yacimientos arqueológicos que atesora la provincia de Jaén

Diez importantes yacimientos arqueológicos 
que atesora la provincia de Jaén (30 de mayo de 2017)


La provincia de Jaén atesora un rico patrimonio histórico, la huella conservada en la actualidad de las numerosas civilizaciones y pueblos que han pasado por esta tierra a lo largo de la Historia. Por ello, en todo el territorio jiennense se extienden numerosos yacimientos arqueológicos, muchos de ellos habilitados para la visita turística, aunque aún queda mucho trabajo que realizar y numerosos tesoros por salir a la luz. Estos yacimientos pertenecen a culturas como los romanos, los iberos o argárica, y muchos se encuentran entre los más importantes de España.

Cástulo (Linares)
Castulo
Cástulo fue una importante ciudad íbera, capital de la región de Oretania, cuyas ruinas se encuentran a cinco kilómetros de Linares. Aunque posee restos de numerosas épocas, los más importantes pertenecen a los periodos ibérico y romano. Las campañas de excavación realizadas recientemente han descubierto elementos de enorme valor, como los mosaicos romanos de los Amores y de los Octógonos o la impresionante escultura del león iberorromano. Existe un centro de recepción de visitantes y un museo monográfico en el centro de Linares que complementa la visita al yacimiento.

Puente Tablas (Jaén)
Puente Tablas
El oppidum de Puente Tablas está considerado uno de los yacimiento arqueológicas de la época ibera más importantes de España. Esta ciudad fortificada está a las afueras de la capital jiennense. El visitante puede descubrir la monumental Puerta del Sol o los más de 300 metros de fortifcaciones conservadas, que llegan a alcanzar los cinco metros de altura. En el centro del poblado se puede visitar una manzana de casas completamente excavada. Un centro de información inaugurado recientemente explica cómo se desarrollaba la vida en una ciudad ibérica, que alcanzó una gran importancia en el siglo IV a. C.

Villa romana de Bruñel (Quesada)
Bruñel
Situado en el término municipal de Quesada, está formado por una necrópolis ibérica que se remonta al siglo IV a. C., y una ocupación romana que se extiende desde el siglo II al IV d. C., que presenta los restos de una villa del siglo III d. C. La villa está en buen estado de conservación y destaca principalmente por sus mosaicos. Presentan representaciones antropomorfas y animales, así como decoración vegetal y geométrica. Destaca el mosaico dedicado a la diosa Thetis.

Peñalosa (Baños de la Encina)
Peñalosa
Peñalosa está considerado uno de los yacimientos arqueológicos argáricos más importantes de España y hace 4.000 años fue un importante enclave por la actividad metalúrgica. Situado cerca del casco urbano de Baños de la Encina, está  inundado parcialmente por las aguas del pantano del Rumblar. El yacimiento posee una peculiar arquitectura de casas rectangulares construidas con pizarra y dispuestas en terrazas artificiales comunicadas por estrechas calles. Está dividido en diferentes terrazas que se comunican mediante callejuelas, con viviendas que constan de varias habitaciones de distinto tamaño apreciándose en algunos casos actividades especializadas.

Cámaras funerarias de Toya y Hornos (Peal de Becerro)
Se trata de dos tumbas principescas que, en el caso de la cámara de Toya, consiste en una edificación parcialmente enterrada construida con grandes bloques de piedra. La cámara tiene una planta rectangular con tres naves y conserva parte de los ajuares cerámicos que contenía inicialmente. El Centro de las Tumbas Principescas de Peal permite al visitante conocer el tema de la vida de ultratumba y de los ritos funerarios.

Oratorio rupestre de Valdecanales (Rus)
Oratorio
Es un eremitorio rupestre de origen visigodo situado en el municipio de Rus. Su construcción se fecha entre los siglos VI y VII, y se trata del único hipogeo visigótico en el Sur de España. El conjunto está conformado por tres cuevas excavadas en la roca. La fachada principal, labrada en un talud, presenta una larga arcada ciega con arcos de herradura clásica. Su interior representa una capilla de tres naves con bóvedas de cañón sobre pilastras cuadradas, que tienen una greca en las líneas de arranque de los arcos transversales.

Santa Potenciana (Villanueva de la Reina)
Un importante yacimiento arqueológico de época romana altoimperial situado al Norte de la población, junto al río Guadalquivir. Las excavaciones que se han desarrollado en los últimos años han permitido el descubrimiento de elementos singulares como un horno romano, la canalización altoimperial que suministraba el agua a la población, así como la aparición de instrumentos de cuidado personal como horquillas para el pelo.
Yacimientos de Porcuna
Obulco
Porcuna es un municipio que puede presumir de poseer un patrimonio de incalculable valor en su subsuelo. En su término municial existe un yacimiento de época ibera de gran importancia (Cerrillo Blanco), así como el yacimiento romano de Obulco, que conserva la traza de una calle principal y varias viviendas. Además, acaba de ser descubierto un anfiteatro romano de grandes dimensiones.

Domus Herculana (Alcalá la Real)
En pleno centro de Alcalá la Real se encuentra el yacimiento de la  “Domus Herculana”, que permite visitar los restos de una villa romana con varios niveles de ocupación, correspondiendo los restos principales a una primera etapa, que abarcaría desde los siglos I al III d. C., y una segunda, durante los siglos IV y V d. C.

Castellones de Ceal (Hinojares)
El yacimiento de Castellones de Ceal se encuentra muy cerca de la carretera A-315, en el término municipal de Hinojares. Se trata de los restos de un poblado fortificado de época ibera. Presenta estructuras de habitación de distintas fases constructivas, con muros lineales y espacios de planta rectangular. También existe una necrópolis en las proximidades del poblado, en la que se han excavado numerosas tumbas. En algunaa se conservan restos de decoración pintada.

Otros yacimientos de importancia en la provincia son Gil de Olid (Baeza), La Nava (Martos),  Los Villares, ciudad fortificada de Giribaile (Vilches), entre otros.

sábado, 24 de agosto de 2019

Un lienzo de Ntra. Sra. de Guadalupe de México, en la capilla de la Venerable Orden Tercera del Convento de San Francisco Casa Grande (Sevilla), 1687.

ESPACIOS FRANCISCANOS 

Ntra. Sra. de Guadalupe de México, 
en la capilla de la Venerable Orden Tercera del 
Convento de San Francisco Casa Grande (Sevilla), hoy desaparecido. 


FUENTE: 

Francisco Javier Gutiérrez Núñez y Salvador Hernández González: "La capilla de Ntra. Sra. de Guadalupe de México, del antiguo convento de San Agustín (Sevilla): el Capitán Domingo de Rojas y Juan Bautista Cavaleri (1679-1709)", en Fernando Quiles, Martha Fernández y Pablo Amador (coords.): Simposio internacional «Tornaviaje España-Nueva España: siglos XVI-XX», Universidad Pablo de Olavide, 7 y 8 de marzo de 2019. En prensa.


La Venerable Orden Tercero de San Francisco Casa Grande (Sevilla), el 4 de mayo de 1687, aceptó la petición del Capitán Diego Chamorro Sotomayor (Cargador a Indias), de colocar en su capilla, un lienzo que tenía de ntra. Sra. de Guadalupe "de la Nueva España". 

Sería expuesta en el altar de Santa Rosa de Viterbo, “en el nicho principal del segundo cuerpo de dicho altar, el que está en el cuerpo desta iglesia al lado del evangelio entre los altares de San Gonzalo de Amarante y San Luis Rey de Francia”. 

Además Chamorro se comprometió a entregar una lámpara de plata de “la que penden ocho candeleritos para poner belas y pesa 40 marcos y 5 onzas de plata”, para que la pusieran “delante de dicha sacrosanta imagen”, así como otros 4 mil reales de vellón para sustentar el aceite que consumiera, “alumbrando a S. M. de día y de noche, perpetuamente para siempre jamás”.

MÁS DETALLES.

Comisario y ministros de la Orden Tercera del convento de San Francisco: Fray Agustín de Arrieta (Comisario y Visitador de la Orden), Pedro Romero de Ayala (Ministro), Francisco Ortiz (Presidente), Luis de Castellanos, Juan de Cabrera, Andrés Pérez Ramírez, José Valdivieso, Juan Rey, Ignacio Gómez Villalobos, Francisco Espinosa de los Monteros, Francisco Cabeza Cortés, Pedro Gómez de Valenzuela (Síndico), Pedro de Orejuela (Secretario), Francisco Jiménez de Placeres, D. Juan Soberanis, D. Diego de Vallejera y Nabalón, Francisco Castellanos, Juan Fco Escobar, Pedro Fco Escobar, Pedro de Algumedo, Tomas P. de Zuñiga, Fernando de Villarroel y Pedro Ponce y Diego de Vega. 

Estando juntos en Congregación en la capilla de dicha Orden tercera, “que está dentro de la iglesia de dicho convento llamado de antedie por parte de la dicha orden, (…) otorgamos y conocemos a favor del capitán D. Diego Chamorro vecino desta dicha ciudad y decimos que por cuanto el susodicho tiene por sus bienes un lienzo pintura de ntra. Sra. de Guadalupe de la Nueva España, de dos baras y quarta de largo y como vara y media de ancho y con la dicha sagrada imagen a tenido y tiene gran devoción por lo qual desea permanezca Su Magestad en parte donde sea reverenciada y visitada de los fieles cristianos para cuyo efecto movido de la devocion que también tiene a esta venerable orden tercera quiere que la coloquemos en el altar de Sta. Rosa de Viterbo en el nicho principal del segundo cuerpo de dicho altar, el que esta en el cuerpo desta iglesia al lado del evangelio entre los altares de San Gonzalo de Amarante y San Luis Rey de Francia, que dicho altar de Sta. Rosa de Viterbo es propio desta venerable orden, y para mayor servicio culto y veneración de dicha sacrosanta ymagen nos quiere da y entregar una lámpara de plata que también tiene por vienes suyo de la que penden ocho candeleritos para poner belas y pesa 40 marcos y 5 onzas de plata para que la pongamos y este pendiente delante de dicha sacrosanta imagen, y asimismo nos quiere dar y entregar 4 mil reales de vellón para que por ellos esta V. O. T. se obligue de sustentar de aceite dicha lámpara de modo que incesantemente este ardiendo y alumbrando a Su Magestad de dicha y de noche perpetuamente para siempre jamás”.



jueves, 1 de agosto de 2019

La gran redada de los 9.000 gitanos (Juanma Jiménez, 30 de julio de 2019)

La gran redada de los 9.000 gitanos



Familia de gitanos saliendo de Toledo

La luz anaranjada del sol poniente baña la ciudad de Murcia. Son las últimas horas del 30 de julio de 1749. Lorenzo Ceca, teniente coronel del regimiento de dragones de Frisia, acaba de entregar un sobre lacrado procedente de Madrid al corregidor de la ciudad, Diego Manuel Mesía y Barrionuevo. En su interior, las órdenes taxativas para, «con el máximo sigilo y prontitud», proceder al arresto de la totalidad de gitanos de la localidad, hombres, mujeres y niños.

Tras la lectura de la misiva, ambos organizan la operación. La gran redada va a comenzar... Y en toda España. Dada la disposición de las viviendas gitanas en Murcia, repartidas en varios núcleos separados por toda la ciudad, se opta por formar cuatro grupos, cada uno de ellos con un alcalde mayor, un oficial de dragones, un escribano, ocho ministros de justicia y 30 soldados. La operación de captura comienza a la 1 de la madrugada. Con la máxima cautela, y adelantando a varios soldados para confirmar la quietud de las casas, las tropas rodean las edificaciones señaladas y proceden a la detención de todos los que viven en ellas, que no opondrán la menor resistencia. Aturdidos y temerosos, los gitanos serán engrilletados y concentrados en fila en las calles adyacentes. A las cuatro de la mañana se da por finalizada la operación, conduciendo a todos los detenidos a la cárcel real de Murcia. Una guardia de soldados vigila que nadie entre en las viviendas vacías, mientras un escribano toma nota de la totalidad de bienes de los detenidos.

Comenzaba así uno de los episodios más negros de la Historia de España: la última redada oficial contra los gitanos españoles. Hasta 9.000 personas dieron con sus huesos en penales, todo según un plan exterminador.
Los preparativos de la redada. Convencido por Gaspar Vázquez Tablada, obispo de Oviedo y gobernador del Consejo de Castilla, el rey Fernando VI (la dinastía borbónica había arrancado con Felipe V en 1700) ha lanzado una Pragmática donde se ordena la captura de la totalidad de gitanos de España. El objetivo es lograr la extinción de la etnia mediante el encarcelamiento y separación de hombres y mujeres lo que -con el tiempo- llevaría a su desaparición como grupo humano. Se daría así una «solución definitiva al problema gitano» [solución final llamaron los nazis a su plan para exterminar a los judíos dos siglos más tarde]. Como explica el historiador Manuel Martínez Martínez, autor del libro Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII: El fracaso de un proyecto de exterminio, la clase dirigente ilustrada ve al gitano como «un elemento patógeno y desestabilizador que amenazaba de contagio al resto de la población, por lo que era necesario extirparlos de la sociedad».
La intervención del ejército es imprescindible para lograr el éxito de la misión. El marqués de la Ensenada, secretario de Guerra, se ocupará de la logística militar, movilizando para la operación de arresto a más de 5.000 hombres procedentes, entre otros, de los regimientos de infantería de Sevilla, de Zamora, de Soria, de Nápoles; o regimientos de dragones de Frisia, de Aragón, de la Reina, de Calatrava o Edimburgo. Los oficiales al mando de la tropa llevarán consigo sobres cerrados que entregarán al corregidor de cada localidad -que justo en ese momento tendría conocimiento de la operación- poniéndose a las órdenes de éste. El sobre incluía los permisos eclesiásticos necesarios para arrestar a los gitanos que se refugiasen en las iglesias, en virtud del acuerdo alcanzada con la Santa Sede en 1748.
El día señalado para la redada será el 30 de julio, a las 12 de la noche.

Considerada la primera imagen de gitanos 
andaluces está fechada en 1860 1863.

El carácter indiscriminado de la captura obligaba a preparar el destino de los detenidos y su agrupación según sexo y edad. Los varones de hasta 7 años quedarían con sus madres, hasta los 15 años se dedicarían al aprendizaje de «oficios útiles» (pajes, grumetes, aprendices de carpintería, etc.) y, a partir de 15 serían destinados a los arsenales para trabajos forzados. Las mujeres, por su parte, serían trasladadas -junto con sus hijos pequeños- a depósitos especiales donde se las emplearía en oficios manuales, principalmente textiles. Las niñas adolescentes se destinarían al aprendizaje de «oficios virtuosos» y al servicio doméstico. En el caso de los matrimonios mixtos, se impondría el «fuero del marido», por lo que la mujer tendría el mismo trato que su esposo en función de si era o no gitano. Las viviendas y pertenencias de las familias detenidas se subastarían y, con los ingresos obtenidos, se sufragarían los gastos de la operación.
La redada cogió desprevenidos a los gitanos españoles. En su mayoría fueron detenidos en los primeros días sin prácticamente ofrecer resistencia. Incluso muchos de ellos, conscientes de no haber cometido delito alguno, se presentaron voluntariamente ante las autoridades con sus papeles y certificados de castellanos viejos, que de poco les servirían. En Vélez Málaga, para asombro de los soldados, todos los gitanos se dirigieron motu proprio a la cárcel de la localidad manifestando que «ya sabían se les había de prender y que, desde luego, venían a que S. M. les mandase donde habían de ir». En Orihuela (Alicante), la totalidad de los gitanos se presenta voluntariamente ante el corregidor de la villa.

EN SEVILLA Y TRIANA

En Sevilla, sin embargo, habrá algunos muertos. Iniciada la operación al mediodía del 31 de julio, a esa hora se cerrarán todas las puertas de la ciudad menos la de la Carne y la del Arenal, provocando el pánico de la población. Una nutrida tropa de soldados acordona las murallas exteriores, impidiendo la salida por las dos únicas puertas que quedan abiertas. Al mando de la operación se encuentra el asistente de la ciudad e intendente del Ejército de Andalucía, Ginés de Hermosa y Espejo, que actúa con el apoyo militar del coronel de dragones de Edimburgo, Juan Parrigo
Más de un centenar de soldados componen la tropa, agrupados en 8 piquetes y 60 caballos. Éstos se dividirán en varias partidas por los distintos barrios sevillanos con la misión de rodear las casas de los gitanos identificados y, con orden clara de «arrojarse» sobre los moradores, proceder a su arresto. Si hay conatos de resistencia o huida tiene orden de abrir fuego. La práctica totalidad de los 600 gitanos sevillanos se entrega sin resistirse. Salvo en Triana: dos gitanos que intentaban huir a caballo son abatidos por disparos de los soldados frente al Monasterio de La Cartuja y un tercero perecerá ahogado en el río delante de su mujer e hijos.
En el resto de España, los principales incidentes se produjeron en el interior de las iglesias, donde los gitanos habían intentado refugiarse en sagrado. En la ermita de San Andrés, en Sierra Morena, un grupo de más de 40 gitanos logró hacerse fuerte y resistir a su detención. Fue necesaria la intervención del ejército y de las justicias del Viso y Calzada para su captura.
El principal conflicto entre la autoridad eclesiástica y el Estado se produciría durante el desalojo del convento de los Mínimos, en El Puerto de Santa María, donde un grupo de gitanos se había refugiado. Los soldados han intentado entrar en el templo sin presentar las órdenes oficiales, por lo que el arzobispo de Sevilla protestará ante las autoridades enérgicamente, exigiendo garantías para que los gitanos arrestados «no sean castigados en manera alguna» ni, una vez presos, trasladados a minas o galeras.
La separación de matrimonios e hijos provocará escenas desgarradoras. La gitana Rosalía de Vargas y su esposo serán arrestados precisamente por negarse a abandonar a su familia. Residentes ambos en Alicante, donde la joven acaba de dar a luz a un niño, el matrimonio tiene además otra hija pequeña, Lucía, que se encuentra con su abuela en Orihuela justo en el momento de la redada. Cuando Rosalía y su marido se enteran de que ambas han sido detenidas, en vez de huir, se presentarán ante las autoridades del Castillo de Santa Bárbara para entregarse y reunirse con su hija y el resto de su familia.
Serán numerosos los casos de payos que ayudarán a sus vecinos gitanos. En Jarafuel (Valencia), el párroco de la localidad se negará a entregar a las justicias a una joven gitana refugiada en su iglesia con su gitanillo pequeño. De nuevo, tendrá que intervenir el Consejo para lograr su arresto. El alguacil mayor de Utrera (Sevilla) denunciará a uno de sus subordinados por alertar de la redada a varios de los gitanos de la localidad, lo que les permitió vender parte de sus bienes y poder huir.
El historiador Manuel Martínez cifra en 9.000 las personas detenidas durante la operación, del total de los aproximadamente 11.000 gitanos que había en España en el momento de la redada. En los primeros meses, la mayoría de los arrestados fueron trasladados provisionalmente a prisiones locales y fortalezas a la espera de destino definitivo, en unas condiciones de hacinamiento, insalubridad y carencias terribles.

AVECINDADOS Y NÓMADAS

La redada -que debía afectar a los «vagos y maleantes»- se cebó, paradójicamente, con los gitanos más integrados, avecindados desde generaciones y, en su mayoría, con oficio reconocido. Éstos, a diferencia de los gitanos nómadas, estaban censados y controlados desde 1745, por lo que fue más fácil su captura.
Cadena de presos.
Es el caso, por ejemplo, de la familia Losada, gitanos de Madridejos (Toledo), avecindados desde hace generaciones en la localidad. Son dueños de tierras y ganado, cofrades de diversas hermandades y tienen sepultura propia en la parroquia, lo que no impedirá que sean arrestados.
El testimonio del corregidor de El Puerto de Santa María refleja también el nivel de integración de los gitanos detenidos: pese a acatar las órdenes, escribirá indignado no tener «nada que reprochar a sus conciudadanos gitanos», ni siquiera el delito de haber abandonado su localidad, donde casi todos habían nacido.
En parecidos términos se expresará también el corregidor de Jerez de la Frontera, quién pedirá instrucciones sobre cómo obrar respecto a una de las familias gitanas más respetadas de la ciudad, de apellido Monje, «que además de ser muy necesarios y útiles para la labranza» son reconocidos «diferentes» a otra clase de familias «por su aplicación al trabajo y modo de comportarse».
En definitiva, siglos de prejuicios, leyendas y pragmáticas, calcadas unas de otras, pero alejadas de la realidad social de los gitanos españoles, habían creado un imaginario del gitano como portador de todos los males y vicios de la sociedad. La confrontación entre este imaginario negativo y la realidad cambiará el rumbo de la operación.

LA RECONDUCCIÓN DE LA REDADA

Al poco de producirse la captura, comenzaron a llegar a Madrid innumerables peticiones solicitando la liberación de muchos de los calés apresados y que habían dado muestras sobradas de «vivir honrosamente». En muchos casos, además del propio humanitarismo, se unía la auténtica necesidad económica. El Ayuntamiento de Málaga, en pleno, pide a Madrid que haga una excepción con los gitanos de la ciudad, que «gozaban del fuero de castellanos viejos [...] y han estado muy aplicados a su trabajo de herreros por lo muy útil y necesario que es en esta ciudad».
Los responsables de los arsenales militares, por su parte, se quejarán por la llegada de tal cantidad de gitanos, a los que consideran «inútiles» para trabajar en dichos centros.
Toda esta avalancha de quejas y peticiones -llegadas incluso desde la propia nobleza- llevará a la publicación de un nuevo decreto, en octubre de 1749, que ordena la liberación inmediata y restitución de los bienes de todos aquellos gitanos considerados «honrados», entendiéndose como tal a aquellos que demostraban tener domicilio fijo, trabajo, documentos de castellanía, etc.
Texto de 1749 con el que se desencadena el plan de 
exterminio de los gitanos en España.
Las autoridades reconocerán que, «Su Majestad no mandó que se prendiesen y maltratasen aquellos que sólo tenían el nombre de gitanos [...], pero ya ellos habían dejado ese ejercicio y vivían quietos como otros vecinos [...], solamente fue su real intención que se prendiese a los gitanos malhechores, vagabundos [...] pero el efecto ha sido el más injusto, habiendo preso y atropellado muchos buenos vasallos». Aun así, se solicitarán informes secretos de cada gitano a liberar, con un número de testigos de la localidad que atestiguasen la bondad del detenido en cuestión.
Se calcula que unos 5.000 gitanos, algo más de la mitad de los arrestados, saldría en libertad en virtud del decreto de octubre de 1749, si bien para las familias liberadas su situación estaba lejos de considerarse afortunada: temerosos de reclamar o habiendo perdido casi todas sus propiedades, ya subastadas, tuvieron que rehacer sus vidas prácticamente de cero.
Peor fortuna correrían aquellas otros miles (unos 4.000) de gitanos que no pudieron atestiguar su «honradez». Para éstos, quedaban 16 años de penurias y padecimientos, incrementados por la incomprensión que experimentaban ante el indulto de otros calés en su misma situación.
Según su lugar de origen, los hombres fueron trasladados, sin juicio alguno, a los arsenales de La Carraca (Cádiz), Cartagena y La Graña (El Ferrol) en condición de desterrados y obligados a «servir al rey de por vida». El trabajo en condiciones de esclavitud serviría para recomponer la maltrecha marina de guerra y para diversas obras públicas. La llegada repentina de tan elevado número de presos provocó que las condiciones de hacinamiento e insalubridad fuesen terribles.
En 1752, con objeto de descongestionar de prisioneros el arsenal gaditano de La Carraca, se ordenó el envío por barco de medio millar de gitanos al arsenal de La Graña. El viaje, azotado por tempestades y epidemias a bordo, acabó con la vida de casi la mitad de los gitanos embarcados.
Mientras tanto, el estado psicológico de los calés presos era lamentable. Recluidos en condiciones infrahumanas y sin posibilidad de indulto, muchos de ellos cayeron en un estado depresivo del que se harían eco los propios intendentes que los vigilaban, que llegarían a enviar numerosas cartas solicitando humanizar su situación. Los intentos de fuga fueron continuos y centenares de ellos lograrían escapar.
Regimiento de Dragones.
Las mujeres, junto con sus hijos pequeños, son trasladadas a depósitos específicos y casas de caridad, concentrándose principalmente en Málaga, Sevilla, Denia y Ciudad Rodrigo. El hacinamiento humano y las pésimas condiciones higiénicas fueron la tónica general. El depósito malagueño llegaría a acoger a más de 600 gitanas de las que en un solo año, entre 1750 y 1751, fallecerían más de 140, principalmente ancianas y niñas. Uno de los principales centros donde se concentraría a las mujeres presas sería la Casa de la Misericordia de Zaragoza, que llegaría a albergar a casi un millar de gitanas.
Las calés estuvieron lejos de aceptar sumisamente su situación. Junto a los continuos planes de fuga, que culminarían con éxito más de 300 de ellas, optaron por poner en práctica acciones de resistencia e insubordinación como insultos y burlas a sus carceleros, con ánimo de minar su moral. En sus fases extremas, las gitanas destrozaban camas, vajillas, herramientas de trabajo o, incluso, rasgaban sus propias ropas y quedaban en cueros, dejando en estado de shock a los vigilantes. Excepcionalmente llegaron a producirse agresiones directas a los funcionarios. Todas estas insubordinaciones se penalizaron con aislamientos, castigos corporales o el uso de cepos.

GOTEO DE LIBERACIONES

A lo largo de toda la década de 1750, y a instancias de autoridades compasivas como el duque de Caylus, capitán general del Reino de Valencia, se producirá un continuo goteo de liberaciones, en muchos casos motivadas por el lamentable estado de salud en que se encontraban los presos.
Durante todos estos años, los gitanos y gitanas jamás dejaron de reivindicar su inocencia y solicitar su libertad en desgarradoras cartas a las autoridades, como la redactada en 1764 por un grupo de muchachos recluidos en el arsenal de La Graña. Apresados a muy corta edad, no habían conocido más que la vida en prisión, por lo que «con la más humilde y respetuosa veneración» solicitan su libertad suplicando «V.E. les mire con ojos de misericordia».

CARLOS III LOS LIBERA

Finalmente, el nuevo rey Carlos III ordena en 1763 indultar al centenar largo de supervivientes que aun permanecían en los arsenales y depósitos, liberación que no se produciría hasta 1765 cuando los últimos calés presos, muchos de ellos ya ancianos, regresarán definitivamente a sus hogares. En el camino habrán quedado más de medio millar de gitanos muertos -hombres, mujeres y niños- y una comunidad destrozada.
En 1772 Carlos III recibirá de sus consejeros un nuevo anteproyecto legal para «reducir» a los gitanos basado en leyes tomadas por su hermano Fernando VI en 1749. El monarca lo desechará alegando que aquellos hechos «hacen poco honor a la memoria de mi amado hermano».
La Gran Redada de 1749 fue un hecho traumático para quienes la padecieron. Una grieta que aún perdura. «Al estancamiento de población durante los años que duró el proyecto hay que unir el aumento de la desconfianza y el recelo», explica el historiador Manuel Martínez, para quien el recuerdo de aquellos sucesos «quedaría marcado en el imaginario colectivo de los gitanos españoles».
Esta dolorosa experiencia tendría también su reflejo en la herencia cultural gitana, como sostiene el investigador Antonio Zoido, autor del libro La prisión general de los gitanos y los orígenes de lo flamenco, quién considera los sucesos de 1749 como la base del quejío y el desgarro del flamenco. De hecho, serán numerosas las letras flamencas que hagan alusión al sufrimiento padecido: Calorros de Triana/Duquelas[1] pasaron/Los bariales[2] cortaron los puentes/Y ellos se ahogaron o A ciento cincuenta hombres/ Nos llevan a La Carraca/Y allí nos dan por castigo/De llevar pieras[3] p'al agua.
[(1)Duquelas: padecimientos, penalidades. (2)Bariales: soldados, policías. (3)Pieras: piedras]
De igual modo, habrá sectores de la población gitana que, una vez liberados y para acreditar su piedad y honradez, decidirán fundar gremios y cofradías religiosas. Así sucederá en 1753 cuando un grupo de gitanos de Sevilla, al frente de Sebastián de Varas, funda la actual Hermandad de los Gitanos.