domingo, 15 de mayo de 2016

Rocío, agua bendita del cielo

ROCÍO, AGUA BENDITA DEL CIELO

JULIO MAYO
en 
ABC de Sevilla, 15 de mayo de 2016


 Las precipitaciones que tanto han dificultado en estos días el camino de las hermandades hacia el Rocío, denotan mucha parte de la razón de ser del título de esta advocación mariana tan original. En la mentalidad barroca, el agua bendita del cielo era un remedio divino que venía a aliviar las muchas necesidades que provocaban las sequías.

En este sentido, resulta verdaderamente aclaratorio un acuerdo plenario del Ayuntamiento de Almonte, celebrado el 26 de noviembre de 1726, que dispuso dirigir los ruegos a su Protectora con la fe de que trajese el «Santo Rocío de sus Aguas». Parece evidente que Rocío, como título devocional, haga referencia por tanto al agua de lluvia. Tan preciada, y piadosamente solicitada, en una tierra como la nuestra, en la que dependemos tanto del fruto del campo, como de la providencia del cielo.

 Bien es sabido, que la talla comenzó a venerarse en la Edad Media como Señora de las Roçinas, en alusión al paraje donde recibía culto, dedicado a la cría de yeguas y caballerías en general. De hecho, en los Libros de Subsidio y Excusado de la Catedral de Sevilla del siglo XVI, aparece reseñada la ermita bajo el título curioso de Nuestra Señora de las «Rocias», en posible alusión a rocinas o bestias rucias. Pero, ¿en qué momento se produjo la renovación de Roçinas por Rocío, y cuáles fueron las motivaciones?

Para indagar sobre ello acudimos a las Reglas más antiguas de la hermandad Matriz, impresas en 1758. En su introducción relata que el título de la Virgen se mudó con el tiempo, aunque no llega a concretar la cronología exacta ni explica el contexto del cambio. Lo que sí hace referencia es al motivo que provocó la sustitución, argumentado que se produjo «no sin mystica alusion».

El empleo de la palabra mística está ligado aquí al carácter milagroso y sobrenatural que siempre ha poseído la imagen por intervenir en favor de su pueblo. Así se explica, que en otro fragmento del preámbulo de las mismas Reglas, se implore a la titular como «Rocío del cielo», elogiándola además con la ostentación de «la abundancia de la tierra».

Por ello, la efigie marismeña se presentaba ante los ojos de sus devotos como una eficaz intercesora que otorgaba parabienes en beneficio de los campos, ganados, y todo el vecindario. Esta forma de manifestación de la Virgen acabó reforzando su carácter de imagen peregrina e itinerante, sometida a frecuentes traslados verificados desde su Santuario a Almonte, cada vez que lo demandaban sus hijos. La mayoría de las idas y venidas estuvieron motivadas por causas ambientales, especialmente en situaciones de calamidades agro ganaderas.

Tantas veces trajo el agua y quitó el hambre, que el Ayuntamiento de Almonte terminó nombrándola oficialmente como Patrona, el 25 de abril de 1653, sesión capitular en la que también se acordó vincular su devoción a la defensa del voto Concepcionista de la Virgen María. Lo especificaba así la propia Acta municipal, que en la actualidad se halla en paradero desconocido y cuya transcripción conocemos gracias al historiador rociero Juan Infante Galán. Ya, a partir de aquellos años centrales del siglo XVII, en los que imperaba tanta efervescencia mariana, comenzarán a aparecer las primeras menciones al título de Rocío como advocación de la Virgen.

No podemos descartar el posible influjo portugués en la adopción del nuevo título, debido a la cercanía del amplio término de Almonte con las tierras de Portugal. En siglos pasados, el vocablo rocío es posible que les hubiese resultado familiar a muchos almonteños, pues en el país vecino está presente en todas las ciudades y municipios desde fechas muy remotas. Allí, designa el enclave de las ferias de ganados por la existencia en tales espacios de abrevaderos y fuentes de agua para las bestias. Sírvanos como principal exponente el caso de su capital Lisboa, donde es conocida la «Praça do Rossio».

Aunque el diccionario dice que rocío son gotas agua, el significado de la advocación ha venido identificándose en el mundo rociero con el pasaje evangélico de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, suponiéndose que el motivo de la mudanza de Roçinas a Rocío se habría producido cuando la festividad de la Virgen, pasó a celebrarse en Pentecostés.

Esta teoría carece de fundamento después de que hayamos descubierto, además, que la Virgen comenzó a llamarse Rocío cuando todavía su fiesta se celebraba en septiembre, casi dos décadas antes de que se adelantase a Pentecostés (1670). El verdadero tirón del Rocío es la Virgen porque tiene un poder tan milagroso que es capaz de reunir a tantísimos pueblos y ciudades del mundo, en torno a un nombre que no hizo falta buscarlo en ningún devocionario litúrgico. Almonte lo encontró en el inmenso cielo de su marisma. 

JULIO MAYO,  HISTORIADOR




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En otra casa de la calle Castilla


JULIO MAYO

en ABC de Sevilla, 12 de mayo de 2016

La ubicación de la casa en la que vivió el matrimonio fundador del Rocío de Triana se ha fijado tradicionalmente en un inmueble de la calle Castilla, que hasta hace muy pocos años ha sido el número 11, aunque hoy es el 9. Don Francisco Antonio Hernández y doña María del Carmen Tamayo, nacidos en el propio barrio de Triana y no en Villamanrique de la Condesa, como se ha venido sosteniendo, fueron sus primeros promotores.

En el año 2013 quedó reconocido el domicilio con la colocación de un mural cerámico que conmemora su acto fundacional, acaecido el año 1813. Es verdad, que en la documentación obrante, tanto en el archivo de la propia hermandad, como en las partidas de defunción de los fundadores, aparece como número de la residencia el 11.

Pero, a raíz de nuestros trabajos de investigación en estos años, hemos podido comprobar que la numeración se correspondía con otro tramo de la calle, vinculado a la feligresía de la Iglesia auxiliar de la O. Antiguamente, la numeración de las casas se repetía por sectores, dentro de una misma calle, y era distinta a la actual. 

En uno de los padrones conservados en la parroquia de Santa Ana, fechado en 1817, el matrimonio consta asentado en el tramo tercero de la O, en una vivienda marcada con el número general 110.

Ha sido determinante el hallazgo de hasta dos testamentos distintos del matrimonio, en los que quedan recogidas diversas descripciones del entorno urbano de la casa. Por detrás, colindaba con un tinajón de bueyes, propio de los titulares, que daba a la entonces llamada callejuela del Estudiante, ahora conocido este callejón como el de Magallanes. 

Según estos documentos, el postigo de la propiedad tenía salida hacia el campo, por el camino de los tejares de ladrillos que se hallaban cerca de la «Alcantarilla de los Ciegos». 

Por tanto, la ubicación de la casa, en la que vivieron los fundadores del Rocío de Triana, no es la que indica el azulejo conmemorativo que está frente al callejón de la Inquisición, tan cerca de la plaza del Altozano. Se corresponde con una distinta, situada al otro extremo en dirección a la capilla del Patrocinio, tras sobrepasar la parroquia de la O. Se sitúa, justamente, en la confluencia de las calles Castilla con la de Alvarado, en el número 103 de Castilla, junto a Chapina (Plaza de Matilde Coral).

El descubrimiento de la localización de la casona pone de manifiesto la realidad de una familia entroncada con el tejido económico y social de una Triana, que dependía de la actividad de los tejares, así como de la incipiente industria cerámica. 

Además, llegaron a hacerse hermanos rocieros varios miembros del gremio de los alfareros, como los Mensaque, Alvarado, Ruiz, y Vera. 


A través del Guadalquivir se fomentaron aquellos negocios en destinos tan rocieros como Cádiz, el Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda, de donde precisamente era la ahijada del matrimonio fundador, que al no tener hijos, acogió en su casa a la señorita María Dolores de la Llana, hija de don José de la Llana y doña Margarita Villegas, casada luego con don Pedro Ruíz Cortegana, heredero de la devoción rociera de su esposa y miembro de la Junta de Gobierno del Rocío durante muchísimos años.

A quienes fueron hermano mayor del Cachorro y camarera de la Virgen dolorosa del Patrocinio, Triana no solo le debe el recuerdo del lugar exacto donde se guardó el Simpecado tantos años, sino la introducción en este popular barrio sevillano de un buen número de elementos fundamentales para entender la religiosidad y personalidad propia de la cultura andaluza.



JULIO MAYO, historiador


miércoles, 4 de mayo de 2016

Mesa Redonda. La herencia de la espiritualidad franciscana en Sevilla. Beato Marcelo Spínola, Santa Ángela de la Cruz, Beato José de Cádiz y San Fernando.

Mesa Redonda.

La herencia de la espiritualidad franciscana en Sevilla. Beato Marcelo Spínola, Santa Ángela de la Cruz, Beato José de Cádiz y San Fernando.

Participarán:

D. José Leonardo Ruiz Sánchez (Catedrático de Hª Contemporánea - Universidad de Sevilla), Fray Joaquín Domínguez Serna (Superior del Convento franciscano de Ntra. Sra. de Loreto de Espartinas, Ex Provincia de la Antigua Provincia Bética Franciscana), D. José Gámez Martín (Académico de la Academia Andaluza de la Historia). 

Jueves 12 de mayo de 2016, a las 19.30 horas.
Lugar: Exmo. Ateneo de Sevilla. Calle Orfila 7 (Sevilla)




a

lunes, 2 de mayo de 2016

Primer Seminario "ANDALUCÍA, VINO Y CULTURA" (Casa de la Provincia, 19 de mayo a 9 de junio de 2016). Organiza: Universidad Pablo de Olavide

PRIMER SEMINARIO "ANDALUCÍA, VINO Y CULTURA"

(Casa de la Provincia, 19 de mayo a 9 de junio de 2016). 

Organiza: Universidad Pablo de Olavide

Coordina: Fernando Quiles García

(*) Diseño de Isaac Muñoz-Reja Moreno, miembro del grupo que está 
poniendo en marcha el proyecto "Andalucía, vino y cultura".



ANDALUCÍA, VINO Y CULTURA 

Una experiencia didáctica, una práctica en gestión cultural Con el nombre Andalucía, Vino y Cultura hemos puesto en marcha una actividad con los alumnos de la asignatura "Arte y Patrimonio", del último curso (4º) de Humanidades, en la Universidad Pablo de Olavide. 

Ella les va a permitir enfrentar con el objeto cultural y adquirir de este modo ciertas destrezas en el campo del patrimonio. Y de camino contribuimos al conocimiento y reconocimiento del vino andaluz. De sobras suenan dos de las grandes marcas de los caldos españoles, las mismas que se ofrecen en cualquier establecimiento hostelero cuando se pide una copa, Ribera de Duero y Rioja. Y hasta no hace mucho podríamos entender esta limitación. Pero hemos tenido la oportunidad de conocer algunos de los tintos que se producen en tierras andaluzas, que testimonian un cambio significativo en la calidad de una producción que siempre se ha tenido como secundaria, frente a los blancos y olorosos. Hoy empieza a ser competitivo el fruto de la simiente andaluza, sin embargo, en la comercialización adolece de importantes deficiencias que suele dar al traste de todo esfuerzo por ofrecerlos a los consumidores. 

El extraordinario éxito comercial de los Riberas y Riojas desaloja del mercado sobre todo a los jóvenes tintos andaluces. Los alumnos están realizando una serie de actividades encaminadas a difundir este bien cultural, que, en países como Francia, ha sido reconocido en documentos oficiales como un legado. Y así ha de reconocerse en esta tierra nuestra, como una parte importante del extraordinario patrimonio cultural andaluz. Y por ello vamos a poner todo nuestro empeño en que sea conocido, más allá de tratarse de un producto que se comercializa y genera importantes beneficios económicos a numerosos productores. 

En Andalucía hay seis vinos con denominación de origen, algunas de las más antiguas del país: Condado de Huelva, Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, Málaga (a la que se une a partir de 2000 “Sierras de Málaga”) y Montilla-Moriles. Todos ellos tienen detrás una historia, un bagaje cultural y un anhelo de negocio. Muchos valores unidos. Pero como equipo creado en un contexto universitario vamos a trabajar sobre todo por resaltar los valores culturales, como legado y transferencia generacional, que hemos recibido y nos toca trasladar a quienes nos hereden. Hemos planificado dos acciones iniciales, ambas encaminadas a la creación de nuestra marca corporativa.

Primero, trabajamos en el diseño de la web y la elaboración de sus contenidos, al tiempo que hemos generado la inserción en las redes sociales a través de sendos perfiles en Facebook y Twitter. 

Segundo, la organización de un Seminario dedicado al vino, con la participación de una docena de especialistas, desde distintas disciplinas, en el oportuno marco de la Casa de la Provincia, con la que deseamos asociarnos por su proyección en los municipios sevillanos. VISIBILIDAD Hemos logrado que la Universidad Pablo de Olavide nos permita alojar en su servidor una web que ha diseñado uno de los miembros del grupo, que es experto en esta materia, Javier Alés. Él ha diseñado una página elegante, con los contenidos aportados por el resto de los miembros del grupo. Información sobre las DO. y los Vinos de la Tierra, inicialmente. Con un mapa alimentado desde Google Maps, donde se ubican los centros de las DO y algunas de las bodegas más destacadas. La intención es ir alimentando este mapa con todos los signos que se relacionen con el vino y su producción. Isaac Muñoz-Reja ha diseñado el logotipo y ha creado la cuenta de Twitter, siendo asimismo el administrador de la misma.

El perfil de Facebook se ha creado con el mismo nombre y también está siendo alimentado con información extraída de la prensa digital relativa al vino en Andalucía y también en el resto del mundo. EL SEMINARIO Durante un mes y con una periodicidad semanal vamos a convocar a quienes estén interesados en conocer el mundo del vino a participar en un Seminario. Llevará por nombre el que utilizamos para identificar al grupo, "Andalucía, Vino y Cultura". Tres conferencias por día, cuatro días en un mes. 

Y como colofón, al quinto día, cita para ofrecer una muestra de caldos sevillanos. El Seminario es nuestra presentación en sociedad. La generación de una marca no sólo es tarea de los diseñadores, sino también de los socios. Como grupo generado en el seno de la Universidad, ha de hacer valer una de sus fortalezas, su capacidad de transmitir conocimiento. 

Conocimiento que bien puede ser propio o ajeno, pero que en cualquier caso ha de ser transferido al resto de la sociedad. En el Seminario vamos a ocuparnos de diversas circunstancias asociadas al vino, pero también vamos a buscar la complicidad con los académicos e investigadores del mundo universitario y asociados. Presentaremos en sociedad el grupo, pero también procuraremos lograr cómplices en esta aventura del conocimiento.

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sábado, 30 de abril de 2016

Conferencia a cargo de D. José Gámez Martín. La Santísima Virgen María y los arzobispos de Sevilla en el siglo XX (3 de mayo de 2016)


La Santísima Virgen María y los arzobispos de Sevilla en el siglo XX. 

Conferencia a cargo de D. José Gámez Martín.

Día: martes 3 de mayo de 2016. Hora: 18.00.

Lugar: Casino Militar de Sevilla (calle Sierpes, Sevilla).

Organiza: Curso de Temas Sevillanos.






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Conferencia a cargo de D. José Gámez Martín: Sevilla Eucarístia (23 de mayo de 2016)

Sevilla Eucarístia. 

Conferencia a cargo de D. José Gámez Martín.

Día: Lunes 23 de mayo de 2016. Hora: 18.00.

Lugar: Círculo Mercantil (calle Sierpes 65, Sevilla).

Organiza: Curso de Temas Sevillanos.


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Francisco Montes González. Sevilla guadalupana. Arte, Historia y devoción

Francisco Montes González.
Sevilla guadalupana.
Arte, Historia y devoción
Un historiador descubre por qué en Sevilla abundan tanto los cuadros de la Virgen de Guadalupe
Francisco Montes, a la derecha de la foto, el día de la presentación del libro.
Actualizado 24 febrero 2016 
Redacción.











El profesor de la Universidad de Granada Francisco Montes ha publicado un extenso estudio en el que analiza las claves de la devoción a la Virgen de Guadalupe en la historiografía sevillana, un trabajo esencial para vincular a Sevilla con el antiguo virreinato de España. El libro fue presentado el 26 de enero en el convento sevillano de San José del Carmen (las Teresas).

Se trata de un trabajo editado por la Diputación de Sevilla a través de su Servicio de Archivo y Publicaciones del Área de Cultura y Ciudadanía, y supone uno de los escasos estudios publicados que profundizan sobre la temática de la devoción a la Virgen de Guadalupe dentro de la historiografía sevillana. 

La jefa del Servicio de Archivo y Publicaciones de la Diputación de Sevilla, Carmen Barriga Guillén, junto al autor (a la derecha) y el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Alfredo Morales. 

Bajo el nombre de Sevilla Guadalupana. Arte, historia y devoción, Montes, doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y experto titulado en Gestión del Patrimonio Histórico-Artístico, ha culminado "diez intensos años de investigación, sobre todo motivado por la cantidad de lienzos de la Virgen que hay en Sevilla", según ha dicho a Efe. 

Montes señala que existen momentos fundamentales en la historia que marcan la llegada a Sevilla de los cuadros con la imagen de la Virgen, de los que ha localizado 185 "en lugares accesibles de la ciudad, como conventos, iglesias o palacios", aunque en colecciones particulares de la ciudad podría haber unas 60 más. En total, más de doscientos de los siglos XVII y XVIII.

"A finales del siglo XVII, Sevilla es puerto de América, y los lienzos vienen en los barcos como protección a los marineros, y ya en la ciudad se adopta la imagen y el culto", explica, para concretar que su devoción se expandió "porque era una Inmaculada, americana, milagrosa, y los sevillanos llenan sus casas, iglesias y conventos, en todos los casos con lienzos procedentes de México". 

En otra época, a finales del siglo XIX, "una serie de familias de indianos inmigrantes que habían hecho dinero se instalan en Sevilla. Son terratenientes, y forman linajes importantes que prosperan y llevan a la Virgen como patrona de sus casas y familia". 

De esta forma, ha culminado una década de investigación en fuentes documentales, de los registros bibliográficos y, sobre todo, del ingente material iconográfico que se conserva en Sevilla y su provincia sobre esta advocación. 


"El trabajo de Francisco Montes en torno a la Virgen de Guadalupe arrancó de los estudios que González Moreno, archivero de la Casa Ducal de Medinaceli, realizó en los años cincuenta del siglo pasado", según explica el blog De Cultura Sevilla

"¿Por qué en casi todos los templos sevillanos podemos encontrar un cuadro dedicado a una devoción tan arraigada al otro lado del mundo?", se pregunta el blog. Y recoge la respuesta aportada por el profesor Montes: "Los navíos que recorrían el Atlántico desde Nueva España a Sevilla se encomendaban a su protección y era frecuente llevar en los galeones alguna imagen para garantizar un viaje seguro. Al llegar a Sevilla, estos cuadros eran regalados a iglesias y conventos como acción de gracias por haber llegado sanos y salvos, convirtiendo a Sevilla en el mejor museo fuera de México con cuadros dedicados a la Virgen de Guadalupe, y difundiéndose su culto frente a la otra devoción guadalupana, la extremeña, curiosamente mucho más cercana". 

Otra de las curiosidades que se dieron a conocer durante la presentación fue que todos los cuadros conservados en Sevilla, ya sea en templos o en colecciones particulares o públicasfueron pintados por pintores mexicanos

miércoles, 27 de abril de 2016

Miguel de Cervantes, un comisario real de abastos en La Puebla de Cazalla, 5, marzo, 1593 - Conmemoración del IV Centenario de su muerte (1616-2016)



Miguel de Cervantes, un comisario real de abastos en
La Puebla de Cazalla, 5, marzo, 1593
Conmemoración del IV Centenario de su muerte  (1616-2016)






Exposición
A partir del 23 de abril de 2016

Biblioteca Pública Municipal “Alonso Vidal”

De Lunes a viernes (9 a 14 h, y 17,00 a 21,00 h.)
Sábados (9 a 14,00 h.)


Organizada por el Archivo Municipal de La Puebla de Cazalla

El día 26 de abril de 2013, durante el acto de presentación de la primera fase de los trabajos de digitalización de los libros que integran el protocolo notarial de La Puebla de Cazalla, financiados con Fondos FEDER por el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla conjuntamente con el Grupo de Desarrollo Rural Serranía Suroeste Sevillana, se dio a conocer públicamente el feliz hallazgo en La Puebla de Cazalla de un nuevo documento cervantino hasta entonces inédito, que nos aporta interesantes datos sobre la figura de Miguel de Cervantes Saavedra, el Príncipe de las Letras Españolas, y permite aclarar algunos pormenores de su vida hasta el momento desconocidos.

            Por José Cabello Núñez, como Archivero Municipal, se dio comienzo a la ardua y paciente tarea de visualizar los rollos de microfilmes e inventariar las innumerables y variadas escrituras públicas que en ellos se reproducen. De este modo pudo localizar una escritura que sobresalía especialmente de entre las demás y que, posiblemente nadie, desde su otorgamiento, haya conocido hasta ahora. Una vez transcrita y analizada, se concluyó que el documento que saldría a la luz pública por vez primera era de un gran valor por estar relacionado con uno de los personajes más conocidos e interesantes de la Historia de España, cuya trascendencia histórica y literaria nadie pone en duda, y que no era otro que Miguel de Cervantes Saavedra, cuyo IV Centenario de su muerte estamos conmemorando este presente año 2016.

            El hallazgo de este nuevo documento cervantino fue considerado como de excepcional, pues aporta datos que hasta ahora permanecían inéditos sobre la azarosa vida de tan ilustre figura. La valiosa información que nos proporciona aclara algunas de las muchas dudas que todavía existen sobre su persona, prácticamente desconocida a pesar de la multitud de estudios y obras especializadas que, sobre su producción literaria y su vida, se han venido publicando desde  mediados del siglo XVIII, destacándose el hecho de que la presencia de Cervantes en esta villa de La Puebla de Cazalla era, hasta ahora, totalmente desconocida, sin que constasen referencias anteriores.

            Su visita tuvo lugar en un difícil y crucial momento de su vida, cuando ya rondaba los 46 años de edad (5 de marzo de 1593). Algunos de sus más acreditados biógrafos coincidían en afirmar que temporalmente, entre los meses de enero y julio del año 1593, Miguel de Cervantes dejó de prestar servicios para la Hacienda Real como comisario de abastos debido a la gran carencia de trigo y de cebada, provocada por el mal tiempo y las malas cosechas, y que por entonces se encontraba residiendo en la ciudad de Sevilla, andando libremente, vacante y sin oficio conocido.

           
            El documento en cuestión es una escritura notarial, una carta de obligación otorgada por el Concejo, Justicia y Regimiento de La Puebla de Cazalla (su Ayuntamiento) ante el escribano público Diego Sánchez de Aguilera (quien sustituía temporalmente a Pedro González de Villalba, escribano público y titular del Cabildo) a favor del comisario real de abastos Miguel de Cervantes Saavedra (autor por aquel entonces de La Galatea -publicada en 1585-). 


            En el texto, redactado con letra procesal sobre papel verjurado, que es legible y se encuentra en buen estado de conservación, queda fehacientemente acreditada la presencia del insigne escritor en esta villa de La Puebla de Cazalla, entonces perteneciente a la jurisdicción y señorío del duque de Osuna. Mediante este documento, el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla se obliga y compromete ante Miguel de Cervantes a entregarle 130 fanegas de trigo y 20 fanegas de cebada, previa requisa o compra efectuada a los vecinos de esta villa, con el objeto de contribuir al abastecimiento de los galeones de la flota de Indias, grano que sería pagado al precio o tasa fijada por la Hacienda Real.

            Este valioso manuscrito acredita que Miguel de Cervantes Saavedra no se encontraba vacante y sin oficio en la ciudad de Sevilla, como hasta ahora se venía afirmando, sino más bien todo lo contrario, pues queda demostrado que el día 5 de marzo del año 1593 Cervantes se encontraba presente en La Puebla de Cazalla requisando trigo y cebada para la Armada del Rey Felipe II, a quien sigue prestando sus servicios como comisario de abastos, y que posiblemente permaneciese en esta villa hasta el sábado día 13 del mismo mes, fecha prevista para que su Ayuntamiento le entregara las fanegas de trigo y cebada comprometidas. Asimismo, este nuevo documento cervantino demuestra que además de haber servido bajo las órdenes de los proveedores generales Antonio de Guevara, Diego de Valdivia, Pedro de Isunza y Miguel de Oviedo, en la fecha de este nuevo documento Miguel de Cervantes se encontraba al servicio de Cristóbal de Barros y Peralta, por aquel entonces proveedor general en la Casa de Contratación de Sevilla de los galeones de la Armada y Flotas de la Carrera de las Indias, siendo esta la primera vez que tenemos noticias (y así aparece documentada) de esta relación entre Miguel de Cervantes y Cristóbal de Barros, hasta ahora desconocida, que ha abierto las puertas a nuevas líneas de investigación sobre el paradero del insigne escritor y los servicios prestados por Cervantes a la Corona en este interesante y agitado periodo de su vida.


           
Desconocemos si Cervantes permaneció en la villa hasta el sábado 13 de marzo, si recogió personalmente el grano o envió a alguien para que lo hiciera en su nombre. Es posible que alguno de los miles de documentos notariales que aún aguardan a su consulta y estudio en los protocolos notariales de La Puebla de Cazalla pueda desvelarnos este y otros misterios que aún rodean su figura, pues, lamentablemente, la irreparable pérdida en los años treinta del pasado siglo XX de los documentos municipales correspondientes al periodo comprendido entre los siglos XVI y XIX  que se custodiaban en nuestro Archivo Municipal, nos impiden conocer más detalles de este negocio y de otras posibles visitas del genial escritor a La Puebla de


Cazalla, así como de su relación con el Concejo, Justicia y Regimiento de la villa y sus vecinos, de los cuales no sería de extrañar hubiese dejado alguna que otra referencia en cualquiera de los personajes que protagonizan sus más afamadas obras literarias.

            La localización de este  documento cervantino entre los protocolos  notariales de La Puebla de Cazalla, cuya importancia y relevancia histórica es indudable, que acredita con toda certeza la estancia de Miguel de Cervantes Saavedra en La Puebla de Cazalla, ha permitido incluir a nuestro municipio en la nueva guía turística “Cervantes en la provincia de Sevilla”, que el pasado día 22 de abril, coincidiendo con la fecha del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, fue presentada por el Presidente de la Diputacióin Provincial de Sevilla en un acto que contó con la presencia de la Alcaldesa en funciones de este Ayuntamiento, Dª Dolores Crespillo Suárez, y del Archivero Municipal, José Cabello Núñez. Esta guía tiene por objetivo la promoción del turismo cultural mediante la visita de los lugares y municipios sevillanos vinculados, de alguna manera, a la vida y obra del Genio de las Letras Españolas.

            Además de la reproducción y transcripción del documento cervantino de La Puebla de Cazalla, en la  exposición se da cuenta del proceso seguido hasta conseguir la microfilmación y digitalización de los protocolos notariales de nuestra localidad, que han permitido el descubrimiento de este importante documento con el nombre de Miguel de Cervantes. Asimismo se transcribe el texto de la comisión que el 21 de febrero de 1593 diera a Cervantes el proveedor general Cristóbal de Barros, para que acompañado del bizcochero de Sevilla,  Juan Saenz de la Torre, visitara las villas de Carmona, Utrera, Arahal, Morón, La Puebla de Cazalla, Marchena, Paradas, Osuna y Villamartin, para sacar 5.000 fanegas de trigo con las que manufacturar  el bizcocho necesario para la alimentación de la gente de mar y guerra embarcada en los galeones que escoltaban a los navíos de la Flota de las Indias.


            Se completa la exposición con un plano y una descripción de aquella Puebla de Cazalla por cuyas calles anduvo Miguel de Cervantes, y una recopilación de algunos recortes de prensa de los años 2014 y 2015 donde se da cuenta del descubrimiento de varios documentos cervantinos, destacando entre ellos el nombre de doña Magdalena Enríquez, bizcochera vecina de Sevilla  que cobró el salario de Miguel de Cervantes por esta comisión de febrero de 1593, la cual por vez primera aparece en la biografía de Miguel de Cervantes.

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Los Titón y los Herver. La familia inglesa de Cervantes

LOS TITÓN Y LOS HERVER
LA FAMILIA INGLESA DE CERVANTES

Diario El Mundo, domingo 24 de abril de 2016.

EDUARDO DEL CAMPO

@EdelCampoCortes



Una rama descendía de un espía británico católico asentado en Sanlúcar. La otra eran plateros. Y ambas tenían novicias en el convento de Sevilla de su novela «La española inglesa». El archivero que los ha identificado nos ayuda a contar la historia desconocida al cumplirse 400 años de su muerte


▪La familia inglesa: una rama era un espía británico católico asentado en Sanlúcar. La otra era de plateros
▪El archivero Julio Mayo, que los ha identificado, nos ayuda a contar la historia desconocida al cumplirse 400 años de su muerte

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Año del señor de 1593, 30 de marzo. Utrera, provincia de Sevilla. En un mesón, Miguel de Cervantes Saavedra establece su improvisada oficina, no como escritor -aún no ha redactado El Quijote-, sino como comisario real de Felipe II. Ha venido con la misión de aprovisionar los barcos de la Armada española en la Carrera de Indias con el trigo, los garbanzos, el queso o el aceite que requisa (y paga) a los ayuntamientos e iglesias de Andalucía. Ante un notario del pueblo, el manco de Lepanto apodera al arriero Juan de Balbuena para transportar las mercancías acopiadas. Y lo rubrica con su firma inconfundible.

El 28 de noviembre del mismo año, 1593, y en el mismo sitio, Utrera, Cervantes, comisario real de provisiones de la Armada, comparece de nuevo. Pero es otro. Ese día, meses después de la visita de Miguel, es Juan Titón de Cervantes quien se presenta ante el Cabildo utrerano, el Ayuntamiento, para apremiar a la entrega pendiente de 296 fanegas de trigo de las 500 acordadas.

Hay bastantes más Cervantes en Sevilla, pero al historiador Julio Mayo, archivero municipal de Los Palacios, junto a Utrera, le parece que no es casualidad que este Juan comparta apellido con su compañero Miguel. La coincidencia de trabajo, de cargo, de tiempo (el escritor mantiene el puesto hasta 1594), de zona y de jefe (el proveedor real Cristóbal de Barros) le hace afirmar que los dos Cervantes son parientes y que quizás Miguel, con 46 años y veterano comisario de provisiones de la flota militar desde 1587 (como de la Armada Invencible contra Inglaterra de 1588), colocó al primo Juan, de 37.


JUAN TITON DE SERVANTES. Documento del Ayuntamiento de Utrera de 1593 con el nombre del identificado ahora como pariente inglés de Miguel de Cervantes. Los dos trabajaban a la vez en Sevilla como comisarios reales, aprovisionando a la Armada JULIO MAYO


Mayo explica a Crónica que la firma de Miguel de "Cerbantes" en Utrera la encontró el año pasado en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla [sección de Protocolos Notariales, 21.404P. Fol. 239] y que días después se topó con el acta sobre Juan Titón de "Servantes" (entonces el apellido se transcribía también con s o b) en el Archivo Municipal de Utrera [Sección I (Gobierno). Serie: Actas Capitulares. Libro número 34 (1591-94). Fol. 475]. Añade, entusiasmado, que lo más importante y novedoso de su trabajo es que gracias al otro comisario cervantino ha descubierto que el autor por excelencia de las letras españolas tenía familia inglesa. Unos parientes de origen anglosajón eran los Titón, como Juan;otros, los Herver. Titón procedería del apellido Tintam; Herver, de Herbert. Además de su compañero de oficio, Miguel de Cervantes Saavedra estaría ligado a las familias de dos monjas de apellido inglés del sevillano convento de Santa Paula, donde situó parte de la acción de su novela... La española inglesa.

Sabíamos que Shakespeare conocía El Quijote de su coetáneo; lo que se ignoraba, y hoy revelamos al cumplirse 400 años de la muerte de ambos, es que el genio español tenía parentela de sangre y cultura británica, nos explica el historiador que la ha identificado.
¿Quién era Juan Titón de Cervantes, clave de esta historia? Hacia 1480 hay una comunidad de mercaderes ingleses de Bristol asentados en el puerto gaditano de Sanlúcar de Barrameda bajo la protección del duque de Medina Sidonia, Enrique de Guzmán, que tiene allí su imponente palacio. Uno de ellos es John Tintam, a quien, junto a su colega William Fabian, el duque encarga que monte una expedición para abrir brecha al comercio de esclavos y materias preciosas en la costa africana de Guinea, que Portugal controla. Espías de Juan II de Portugal se enteran del plan, su rey se queja en 1482 a Enrique VII de Inglaterra y éste prohíbe a sus súbditos navegar a las colonias del amigo luso. Lo cuenta en 1589 en su libro Principal Navigations el colosal escritor de viajes inglés Richard Hakluyt, que muere en 1616... Como Cervantes y Shakespeare.

Julio Mayo señala a este John Tintam como el antecesor de Juan Titón de Cervantes. Titón puede ser apellido de origen italiano, pero en este caso el historiador razona que se trata de una deformación del "Tintam" inglés. Lo que ha comprobado sin duda alguna es que los Titón de Sanlúcar son de estirpe inglesa. Así lo declara el propio Juan Titón de Cervantes cuando el 6 de julio de 1589, en una petición a la administración [Archivo General de Simancas, E 2851], explica que tiene 33 años y que es hijo de Hugo, inglés que murió con 80 años en Sanlúcar después de vivir 60 en España. Juan aporta ahí numerosos detalles de las costas inglesas y añade que él pertenece a la Inquisición igual que su padre. En su estudio sobre Thomas James, cónsul inglés de Andalucía entre 1556 y 1613, A. J. Loomie apunta que Hugo, el padre de Juan, era un espía inglés católico que aprovechaba sus viajes a Inglaterra para informar a España, su país de acogida.


La comunidad inglesa de Sanlúcar, con cónsul propio, constituyó en 1517 su iglesia y su cofradía, la de San Jorge, patrón de los ingleses, en suelo cedido por el duque de Medina Sidonia. Tenían su colegio y su hospital. Tras separarse la iglesia anglicana por el cisma de Enrique VIII en 1534, los ingleses católicos de Sanlúcar acogieron a correligionarios irlandeses. Hoy la iglesia de San Jorge la usa la hermandad del Rocío de Sanlúcar.

A Juan Titón de Cervantes lo volvemos a encontrar al servicio de la Corona española cuando a principios de 1612 [Archivo de Simancas, Estado, Legajo 246, 2.1.1612] refiere al Consejo de Estado la noticia que le han trasladado dos mercaderes ingleses llegados a Málaga desde Argel sobre la detención de tres monjes trinitarios. Monjes como los que en 1580 rescataron a Miguel de Cervantes de sus cinco años y medio de cautiverio en Argel. El informe de Titón de Cervantes lo cita Daniel Bernardo Hershenzon, quien en su tesis de 2011 precisa que a los trinitarios que en 1609 regresaban a España desde Argel con 130 rescatados a bordo los detuvieron como represalia del potentado argelino Mamet Axá por la conversión forzosa al cristianismo de su hija de 10 años Fátima, rebautizada Madalena por los que la tenían de rehén en Italia. El caso fue sonado.

Los secuestros, incluso de niñas, eran moneda corriente. En 1596 una flota inglesa saquea Cádiz y se lleva a rehenes (otra expedición al mando de Drake había atacado la ciudad en 1587). Es el punto de partida del relato que Cervantes escribe en la primavera de 1612 para incluirlo en el libro de 1613 Novelas ejemplares. La española inglesa, llevada a la pantalla por la reciente serie de Televisión Española, cuenta la historia de Isabela, una gaditana de siete años a la que un asaltante inglés, el católico secreto Clotaldo, se lleva a la protestante Inglaterra y a la que cría como hija en su hogar de Londres. La niña crece y se enamora del hijo de la familia, Ricaredo;él la corresponde, pero sus padres lo han comprometido con una escocesa. Isabela, precedida por la fama de su belleza, acude ante la reina Isabel de Inglaterra, que pone a prueba a Ricaredo para permitirle esposar a la española. La madre de otro pretendiente, Arnesto, envenena a Isabela por el rechazo de la muchacha y de la reina a casarse con él.

Isabela, desfigurada por el veneno, vuelve con sus padres a España para intentar recuperarse, acordando con Ricaredo, que se va a Italia para no casarse con la escocesa, que lo esperará durante dos años: si al cabo no aparece, se meterá a monja en el convento sevillano de Santa Paula, donde su prima ya profesa. A Ricaredo -como le ocurrió a Cervantes- lo toman de rehén los piratas turcos. Cuando Isabela, con la belleza recobrada, ya cruza desde la casa de sus padres para entrar de monja en el convento de enfrente, creyendo que Arnesto ha matado a su amado, el héroe reaparece, libre, en el último instante: glorioso final feliz en el que triunfan el amor individual y la amistad estatal de las antes enemistadas Inglaterra y España.

En los libros de profesiones del convento, Mayo ha comprobado, como antes otros cervantistas, que el 16 de noviembre de 1597 (al año del saqueo inglés de Cádiz) se ordena de monja una joven con el nombre religioso de Ana de Santo Domingo. Su padre es Francisco de Cifuentes: en la novela, el dueño de la casa frente a Santa Paula donde vive la heroína es Hernando de Cifuentes. Y su madre es María Titón. ¡Otra vez los Titón! ¿Es familia del Juan Titón de Cervantes, de padre inglés, que cuatro años antes trabaja como comisario con el Príncipe de los Ingenios?

El 28 de octubre de 1577 ingresa en Santa Paula una Julia de Santa Ana (nombre religioso) que es hija de Juan de Herver de Cervantes y de Isabel de Salamanca. Ya se planteó en el pasado que el escritor se inspiró en estas mujeres y sus familias. Lo nuevo es que Mayo sostiene que el padre de esta monja, Juan de Herver de Cervantes, es otro pariente de origen británico del novelista, bajo el supuesto de que el apellido Herver es una deformación del anglosajón Herbert. Los Herver de Sevilla eran plateros llegados de Córdoba, donde surge la estirpe paterna de Miguel de Cervantes.


En Santa Paula era priora en 1592 Juana de Saavedra y Cervantes, hija de Diego de Cervantes y Catalina Virués de Cervantes, que son "parientes carnales directos" del escritor (era habitual cambiarse los apellidos de orden y tomar los de los abuelos). O sea, que en este convento y en la casa de enfrente -donde un rótulo recuerda la huella cervantina de La española inglesa- los apellidos Cervantes, Titón y Herver se unen para cristalizar la conexión hispano-británica en la bio-bibliografía de nuestro hombre. "Yo he encontrado que Cervantes tenía familia inglesa", afirma el archivero Julio Mayo. "Es sólo el principio. Ahora hay que seguir tirando del hilo".

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